Jesús Millán Muñoz | Trazos III de Juan de Portoplano

Aquel día el de Portoplano sufría un enorme dolor de espalda. Pero su oficio, como el de todos los seres humanos era ser y estar en este mundo, pero además de forma correcta. Y eso, es lo que había intentado toda su existencia. Entender el mundo, comprenderlo, sentirlo, vivirlo en el mayor grado de verdad y bondad, sin olvidar al Primer Hacedor, al Buen Dios.

Escribes para que te quieran, decía el gran García Márquez, la verdad y la realidad, es que no sabes por qué escribes, si es una pequeña patología o es un intento de hablar con el profundo ser de ti mismo o con el otro o, quizás, con el Buen Dios.

Sin la familia el mundo, tal y como lo conocemos no funcionaría. Cierto es, que hay que analizar la realidad de la familia, para ampliar los puntos positivos, y minimizar, los negativos. La familia merecería más estudios y análisis, a y en todos los sentidos, a y desde todas las perspectivas.

Los hijos deben honrar a los padres, pero los padres también deben honrar a los hijos. Los hermanos entre sí también…

Quizás, con los acontecimientos actuales, deba la sociedad, cambiar de costumbres, por ejemplo, como en Japón, cuando alguien tiene gripe, exigir y empezar a caminar por la calle con una mascarilla. Por un lado, se consigue no se transmita dicha enfermedad a los otros, por otro lado, todas las familias, tienen el material mínimo, preparados, para otras patologías, que se transmitan por el aire, por ejemplo, el Covid, o lo que pueda surgir en el futuro. Por tanto, quizás, si creásemos campañas a nivel social, cuándo se termine este problema, habría servido de algo, el enorme sufrimiento que estamos padeciendo y que nos queda todavía, a nivel de enfermedad biológica, enfermedad económica, quién sabe si también enfermedad política.

¿Es triste, pero no podemos obviar de haber visto dos niveles de actuación, y de posibilidades, a unos, se les ha hecho una o varias veces, el tests, a otros, han tenido que trabajar en sitios de riesgo o, pasar los síntomas, sin podérseles hacer o realizar? ¿Dos estratos sociales ante esta cuestión, incluso de los que predican que “todos somos iguales”?

¿No comprendo nada, no entiendo nada, de esto de la pandemia, si se produjo primero en China, después en Italia, no se pudieron tomar soluciones antes, en el resto de Europa, en Norteamérica? ¿O, viendo que no tenían suficiente material y recursos y preparación, o que no les daba tiempo, optaron, de alguna manera, resolver lo que pudiesen, y que la población entrara en contacto, en alguna medida, para que se “vacunase” de forma natural? ¿Porque quizás viene otra oleada peor, en los próximos meses…?

¿Si, es que es verdad, que mascarillas de tela, hechas en cualquier casa, poniéndole un filtro, podría funcionar, por qué no se ha difundido masivamente por la televisión, que se hiciese por parte de miles de personas, en sus casas, cientos de miles de estas mascarillas, aunque no fuesen tan completas como las fabricadas de forma industrial…?

¿No podrían diseñar, además de las mascarillas industriales con todas las garantías, mascarillas con doble o triple capa de un material, de algodón o el que sea mejor, que se pueda comprar de forma normal, y exista masivamente, y después, indicar poner uno o dos capas de filtro, para de ese modo, toda la población, tenga algún tipo de mascarilla alternativa, hasta que no se tenga la definitiva, o la mejor…? ¿Y, de ser esto posible o probable, no se debería difundir, por los medios de comunicación…?

Cada vez, pienso que quizás, el día de descanso, el del sábado, al estilo judío, o el domingo, al estilo del cristianismo, es bueno, si no se tienen obligaciones graves, dejar al ser humano, dejarse descansar, pensar, reflexionar, dejar que la mente fluya de alguna manera, y así de ese modo, integrarse a sí mismo. No tomar ese día, como una fiesta externa, sino más bien interna, dejar que la mente se equilibre, estando consigo mismo y con la familia, descansando el cuerpo, la mente y el alma. Para así de ese modo equilibrarse, y así afrontar mejor la vida y la existencia. Me pregunto, si muchos males y angustias humanas, vienen y devienen por no dejar el sábado o el domingo, como día fijo para sentarse, pensar, meditar, descansar, hablar con la familia, dejar que la mente profunda fluya a la exterioridad de uno mismo…

Hay, personas, que sin ser perfectas, si pueden considerarles, personas de buena voluntad, que sienten con razón o sin ella, que han sido pisados y manipulados y engañados por demasiadas personas. Y, y, están cansados y agobiados y entristecidos. Pero la vida continúa y hay que proseguir en ese camino y andar…

Quizás, en estas semanas de confinamiento, que no puedo salir, y que cuando voy al trabajo no me llevo la cámara de fotografía, quizás, sea un tiempo, para preguntarse, si debo continuar realizando esa función, seguir fotografiando cosas y realidades sin brillo, diríamos, rutinarias de esta ciudad. Al fin, de cuentas, ni siquiera sé si tienen algún valor lo realizado…

Nos creíamos, mejor dicho, se creían dioses, y un simple virus, que ni siquiera podemos ver, ha puesto de rodillas al mundo.

Si esta pandemia, sirviese entre otras cosas, analizar y conceptualizar y pensar si llevamos una ética y moral correcta, la mayoría de la población. Si al menos, nos hiciésemos esa pregunta, al menos no todas las pérdidas humanas y económicas y sus consecuencias, al menos, servirían para algo. De ese modo prevenir otras.

El de Portoplano pensaba, que no nos preparaban al dolor, y la vida trae dolor. No se debe buscar el dolor, cuándo se tiene hay que intentar curarlo, pero también, hay que prepararse para el dolor, que puede durar unas horas o unos días o semanas, sin dejar por ello, buscar y resolver dicho dolor.

Por: Jesús Millán Muñoz.

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero.