Jesús Millán Muñoz | Pogrom del 10 de Junio de 1941 en Jedwabne

Se calcula que unos 640 judíos fueron asesinados ese día durante ese pogrom o pogromo, se les echó la culpa al ejército alemán pero se demostró posteriormente que fue parte de la población de dicho pueblo.

Pogromo es una palabra, derivada del ruso y, es un linchamiento colectivo sobre un grupo particular, en mayor medida organizado o premeditado o espontáneo sobre un grupo étnico o cultural o religioso, produciéndose la muerte de esos individuos y, o el robo-expolio o destrucción de sus bienes.

Los pogromos no solo se han utilizado contra los judíos en la era zarista en Rusia, sino que se han utilizado en otras épocas, circunstancias y otros actores, incluso llegando a genocidios enteros, de poblaciones. Con este tema, o similares, nos enfrentamos al problema del mal y de la maldad, tanto individual como colectiva-social o como ideológica-cultural.

Porque no solo nos enfrentamos a la cuestión de la muerte del otro, el eterno problema de Caín y Abel, que bien haríamos, aunque se fuese ateo, a leer la Biblia, quizás para entender y comprender, realidades internas del ser humano, buenas y menos buenas. Sino, a la muerte del otro, no solo como individuo, sino como grupo o como colectivo, que puede ser más o menos grande.

Pero también, no sólo la “producción de la muerte del otro o de los otros, con unas características”, sino “qué tipo de muerte se les causa, porque no todas las muertes son iguales o similares”.

Podríamos al analizar este acontecimiento concreto, aplicable a otros muchos, que se produce una especie de “encabalgamiento del mal o de la maldad”, o si se quiere, siguiendo la idea budista “la amplificación de la rueda del sufrimiento”, o el “ascenso de la escalera del sufrimiento y del mal”.

Es decir, un hecho de sufrimiento-maldad, producido por un individuo o algunos individuos de un colectivo, después, como en el principio de tesis y antítesis, se produce una “reacción por parte de otros individuos, de otro supuesto colectivo”. Y, en general, se van enhebrando en acontecimientos históricos y sociales y económicos y culturales, produciéndose “el estallido final”, como la que comentamos se produjo hace casi ochenta años en este pequeño pueblo de Polonia, en el contexto de la guerra mundial…

Hemos intentado analizar, en artículos diversos, utilizando acontecimientos históricos diversos, reflexionando sobre ellos, sobre el problema del mal, sea al analizar Diarios, generalmente de adolescentes, o sean entidades reales, como campos de exterminio, a la luz, diríamos de grandes figuras intelectuales de la historia que han tocado este tema, desde Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Spinoza, Leibniz, Arendt, etc.

Y, debemos admitir, que el problema del mal-maldad-malo, es un gran misterio y enigma para el ser humano. Incluso hemos introducido además de todas las razones e hipótesis y conceptos, que todo tipo de pensadores, muchos sin citarlos, han ido encontrando a lo largo de la historia, hemos incluso también la tesis del cristianismo, que una fuente-causa del mal, interpretado en la ortodoxia del catolicismo, sería el Tentador, como figura influyente y eficiente, en la sugestión para que el ser humano construya o realice el mal.

Siempre se indica que hay que estudiar y analizar la historia, para que ésta no repita los hechos o realidades negativas o malas que se han ido produciendo a lo largo de los siglos. A, veces pienso, que igual que Platón y Aristóteles, diríamos estaban bajo la sombra de las guerras del Peloponeso y de las guerras médicas. Diríamos que ese fue, el tapiz detrás de su historia personal, de esos acontecimientos debieron construir parte de sus temores individuales y colectivos. Nosotros, mi generación anterior y posterior, tenemos el horizonte de la segunda guerra mundial y también, el de la guerra fría.

En este modesto artículo, como habrán visto, no señalo y significo especialmente, cifras o narro los acontecimiento de ese día, ni siquiera las causas precedentes o motivos o razones o variables, que pudieron existir, ni siquiera las posteriores, ni los desarrollos de culpas, de unos y de otros, ni de juicios, ni de recuperaciones de la memoria histórica. He nacido en la mitad del siglo veinte, por tanto, soy hijo posterior, de esa década tan compleja, por denominarla de alguna manera, de esas dos guerras mundiales, de la cruel guerra civil española y, desde luego, después crecí en la Guerra Fría, y todos sus acontecimientos.

No podemos negar, el problema del mal-maldad humana, ni tampoco el del bien-bondad humana. Bueno, bueno sería, que al menos tuviésemos el valor de enfrentarnos a este problema. Que sepamos, al menos, que los “acontecimientos” se van complicando, y “de la noche a la mañana”, se produce el mal, el mal radical. Podríamos decir, que “cuando se rompen o destruyen algunos derechos humanos”, estamos aproximándonos a algún tipo de mal. Recuerdo a los caminantes de la Iberia-Celtiberia-Piel de Toro actuales…

Por: Jesús Millán Muñoz.

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