Jesús Millán Muñoz | De noche sueño con la Paz: Diarios de Carry Ulreich

Carry Ulreich niña judía que escribió unos diarios titulados Sueños de Paz, su familia sobrevivió escondida en Rotterdam, sobrevivió y se casó, vivió al sur de Tel Aviv, madre de tres hijos, de veinte nietos y de sesenta bisnietos.

En la entradilla sitúo el dato, que nuestra autora tuvo dos hijos y una hija, y al día de la fecha, llegó a tener veinte nietos y sesenta bisnietos. Y, esta realidad o hecho o dato es para mí percepción, esencial. Esta mujer judía, que logró sobrevivir ella y su familia, escondida, su descendencia al menos, es ese número de seres humanos o de personas.

Para mi entender, no solo cuando un niño o niña o adolescente judío falleció en el Holocausto, murió esa persona, o en cualquier otro genocidio, sino “se mata indirectamente a los descendientes que todavía podrán nacer”. No solo se rompe una vida, si Ulreich hubiese fallecido en algunos de los campos de exterminio, no solo habría muerto ella, sino que jamás habrían nacido los sesenta bisnietos…

Quizás, este dato, no somos conscientes de pensarlo o de meditarlo o de razonarlo o de analizarlo, porque es enormemente trágico, de algún modo anonada. Porque esta dimensión, diríamos de la muerte, es esencial al analizar un hecho. Cierto es, que no es lo mismo un accidente, sea de tráfico o laboral o una enfermedad, por la cual, una persona joven o infante todavía, no “tendrá hijos”. Pero es un accidente, sea del tipo que sea, debido a una razón o a otra. Pero en el caso, que nos situamos, es una estructura y organización y sistema “organizado para destruir y erradicar de la faz de la tierra, millones de personas, once que existían en Europa, y consiguieron que desaparecieran seis”.

Verdad es, que las mismas reflexiones, se pueden aplicar a cualquier genocidio, y cualquier tragedia social, similar a éstas. De ahí, la enorme necesidad que tenemos de plantearnos, las causas del mal y del bien individual y social y colectivo.

En Tel Aviv adquirió el nombre de Carmela Mass. Supongo que a fecha de redacción de este artículo, posiblemente haya fallecido de muerte natural. Parece que este concepto muerte natural, no tiene importancia, pero es esencial. Que una vida como un árbol siga creciendo y ya al final, después de los existenciarios y existenciales y vivencias pueda llegar a su término, es de alguna manera “una conquista de la humanidad”. Que las personas puedan morir, en paz, después de décadas de existencia, en una cama de un hospital, con los cuidados necesarios, es una enorme conquista de la humanidad. A la que debemos aspirar todos y para todos y todas…

Dicho diario se publicó en Holanda con el título: De noche sueño con la paz, nuestra autora tenía dieciséis años, cuándo se produjo el bombardeo de Rotterdam en 1940, una familia católica, cobijó y escondió en su propia casa a la familia de Carry. Es una historia de una adolescente situada en una guerra mundial, además de una persecución a un pueblo, por el hecho de solo ser judío esa persona o, simplemente descendiente.

Durante décadas, se habla hasta la saciedad del concepto de conocer la historia para no repetirla, especialmente en lo negativo. Pero la cuestión es que la historia, en cada momento, está formada por cientos de factores y variables y, por consecuencia, estos se combinan de miles de modos posibles. Ahora, quisiera que nos fijásemos en esta cuestión: “cómo se combinan algunas variables y factores antes de suceder una realidad”.

Es decir, estudiar las ecuaciones del mal antes que se produzca el mal. Y por consecuencia, curar la enfermedad, en este caso social o histórica, antes que se vuelva a repetir de un modo o de otro. Volvemos a repetirla, me he preguntado muchas veces, porque no somos conscientes de que la “creamos antes”, y después nace-surge-florece ese tipo de mal. Sea una guerra, sea una epidemia, sea un genocidio, sea un conflicto social grave… Pregunto y me y le  cuestiono.

Se indica que cuando visitó la casa-museo de Ana Frank en el libro de visitas firmó como “Ana Frank con final feliz”. Pero eso no es óbice, para todo el miedo y el terror, que su familia y ella misma pasó durante unos años, y también, la familia que los acogió.

El tiempo me ha enseñado, que en cualquier género literario, se puede construir obras geniales y maestras que pueden ser un reflejo para entender y comprender, no solo el mundo del autor o autora, sino de la realidad social que lo envuelve. Estimo, que aunque el subgénero literario del diario, está en cierto modo, en crisis, se puede con él, en las formas clásicas o en las actuales, diríamos con los cauces de Internet, ser un género, que un día se merecerá tener un Premio Nobel.

Para terminar, solo indicar que el lector entre en la lectura y pensamiento de este diario, y que la humanidad se plantee crear un Museo o Centro de Documentación de los genocidios, de cualquiera a través de los Diarios de sus protagonistas. Quizás, así, podríamos estudiar razones y causas y variables y conexiones y funciones y ecuaciones, para no volver a repetirlos, con un nombre o con otro, con una bandera o con otra, en una situación o en otra, en un continente geográfico o cultural o en otro… ¡Paz y bien…!

http://filosliterarte.blogspot.com.es © jmm caminero.

Por: Jesús Millán Muñoz.

 

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