Jesús Millán Muñoz | ¿Cuánta gente leía a Umbral?

El señor Alberto Olmos, en un artículo de El Confidencial del 17 enero del 2017, plantea e interpreta unas afirmaciones de Quique Peinado sobre el columnismo.

No voy a juzgar ni al señor Olmos, ni al señor Peinado, aunque si me sirve de excusa para reflexionar sobre el articulismo y éste en relación con las redes sociales… Dentro de dicho artículo, indicaba una frase de Juan Soto Ivars, escritor y columnista, que indicó en alguno de sus escritos o entrevistas, “que a él, le hubiesen fusilado los dos bandos”. Con lo cual, entraríamos en la cuestión de la Tercera España, en la cual, están muchos españolitos y españolitas y muchos escritores y escritoras y muchos articulistas.

¡Quién sabe, si la poca lectura de muchos columnistas, que andan por estos lagos de tierra y cielo y sol y escasez de agua y abundancia de luz, se debe, a que pertenecen a esa tercera España, quizás, a esa cuarta, como me parece más correcto…!

Pienso que Umbral, pasará a ser uno de los grandes escritores de la segunda mitad del siglo veinte, aunque no estemos de acuerdo en algunas de sus posturas vivenciales o existenciales o morales o literarias… Pienso que Umbral es el nuevo Quevedo. Y, pienso que así será considerado en siglos posteriores, cuándo todo este barullo de vida y de existencia cultural, se vaya un poco moderando y sedimentando y contemplando y analizando. Se decía de Umbral que en sus buenos tiempos lo leían cada día un millón de personas.

Sobre la figura histórica del valor que el columnismo ha tenido en España, algunos pronostican que se reducirá, otros, por el contrario que aumentará. He leído y pensado distintas soluciones y razones a esta cuestión, y, y debo indicar que existen razones-motivos para ambas realidades-posibilidades. Una, que con las redes sociales, toda información es presente, se necesitarán interpretadores de datos y de motivos y de fines y de posibilidades y de causas.

Y, por tanto, ahí se necesitarán articulistas específicos de cada tema, pero también, de esos que tratan cualquier tema desde distintos puntos de vista. Es decir, articulistas profesionales especializados en los saberes concretos, y articulistas profesionales, especializados en la totalidad, una mirada más total de cualquier acontecimiento.

Por otro lado, es cierto que todo el mundo puede ser opinador y articulista en las redes. No negamos que todas las opiniones, como potencia o posibilidad, pueden ser escuchadas. Pero no nos engañemos, el señor equis escritor, que tiene cien mil seguidores. Y, si ese autor zeta o equis escribe un artículo y lo expone en su columna, y recibe mil comentarios. Creen ustedes, que todos y cada uno de esos escritores, pueden leer los mil comentarios, puede que cualquier lector, puede leer los otros novecientos noventa y nueve comentarios, que él o ella no ha escrito. Creen ustedes que tenemos tiempo, de asimilar-entender-leer-pensar toda la información que existe, en todos los medios sociales de comunicación, en todas las redes, más la vida normal y diaria, de dialogar con unos o con otros, en la calle o en la propia vivienda.

En este país, desde hace dos siglos, los grandes y medianos y pequeños escritores, han redactado ideas y textos en periódicos, parte de los filósofos, no citaré a los grandes y medianos y pequeños. Aquí, aquí en este país-sociedad-cultura, todos los que juntan palabras y forman círculos-cuadrados con frases, todos han querido, todos hemos querido-deseado-soñado escribir columnas. A unos, les pagan algo de dinero, a otros, algo en fama, a muchos, ninguna de las dos cosas. Incluso yo, yo siempre deseé escribir artículos, durante décadas lo intenté, y nunca conseguí, que me dejasen en papel redactar frases. Ahora, en estos últimos años, he conseguido que ese sueño sea realidad, por el invento de la ofimática, telemática, Internet. Si no hubiese sido por ese artilugio, mis artículos, nunca habrían sido existentes. 

Por consecuencia, si en el pasado siempre han existido los grandes escritores y medianos redactando páginas en periódicos. No es raro o singular que sigan existiendo ahora, que lo hayan hecho, y, pienso que se continuará. No voy a entrar en lo de Azorín, si no recuerdo mal, lo del garbanzo, ni lo de Cossio, el hermano de Valladolid, que el artículo te permita, al menos para cenar o tomar una copa, parafraseándolo o reinterpretándolo. Pero no cabe duda, que el articulo ha sido para los escritores, esos que han pasado a los libros de historia, lo que les ha permitido o comer o desayunar o cenas, porque sus libros, apenas se leían. Otros, también, lo hacían como modo de influir en la sociedad, de expresar sus ideas, de ocupar un lugar, etc.

Se critica enormemente las redes sociales, y que si tal escritor, ahora con los comentarios o me gustan o disgustan de dichos artilugios, con los visitantes que disponen, con el tiempo que cada lector dedica a un artículo, desde que lugar de la geografía, etc. Dicen, que muchos irán mermando su presencia. O, dicho de otro modo, algunos se preguntan, cuántos grandes columnistas del pasado, habría hoy soportado la crítica-competencia del pueblo que comenta o percibe, que se analiza a segundos, cuántas personas, beben en esas aguas de textos e ideas. Si son miles o cientos de miles.

Termino, con la siguiente afirmación, tengo un twitter, http://twitter.com/jmmcaminero como todo el mundo, no sigo a nadie, expongo los enlaces a los artículos que voy publicando. Solo tengo veintidós seguidores. Me pregunto, aunque mis textos e ideas y frases sean muy mediocres, merecen mis columnas, tan poca aceptación por parte del mundo de la cultura, del mundo del periodismo, del mundo de la literatura, del mundo de la filosofía, del mundo del columnismo en este país.

¿No puede ser, que algo esté fallando en este mundo o aspecto económico cultural de la información, no puede ser que unos, aunque sean unos genios tengan cien mil seguidores, y, y otros, como es mi caso, solo tengamos veinte, incluso admitiendo que realizamos un producto mediocre…?

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero

 

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