Jesús Millán Muñoz | “1.800 artículos periodísticos”

Al haber escrito, y en gran parte publicado mil ochocientos artículos, quizás es hora de reflexionar mínimamente sobre dicha actividad y dicho subgénero.

Como se suele indicar, Hegel expresaba que el periódico era la reflexión metafísica de la mañana, o como Alain sugería el artículo periodístico podría ser la reflexión filosófica del filósofo y de la cotidianeidad.

Los artículos que se han ido cristalizando, diríamos que están dentro de esas dos perspectivas, es mostrar y analizar, aspectos de la realidad, enormemente compleja y rica, a y en todos los niveles, pero siempre otorgándole, en la medida de lo posible, una óptica o visión literaria-filosófica.

La realidad, es enormemente compleja y diversa, porque van desde las entidades naturales, sociales, culturales, espirituales, históricas, biográficas. Es decir, todo o casi todo.

Por tanto, es intentar integrar en unos cientos de palabras, sobre un tema o cuestión, como siempre los grandes trascendentales escolásticos, es decir, verdad-realidad, verdad-bondad-bien, verdad-belleza, y yo me permito añadir, racionalidad, prudencia, equidad, utilidad, agradabilidad…

Diríamos, que un artículo, es una enorme batalla, que se desarrolla entre palabras, entre el interior del autor, que siempre es recopilador, ya que se basa en algo, con y en la lucha con el tema o la cuestión, dentro de los aspectos de las tradiciones-ideológicas diversas, es decir, de todo, o casi de todo y, lo que no es ciencia, hay una diversidad enorme de matices, concepciones, influencias, fines, metas… ¡Es decir, vivimos en un mar enorme de interpretaciones…!

Hoy, como nos diría, McLuhan, el mensaje es condicionado por el medio. Con todas las interpretaciones que se han producido de dicha concepción. Hoy, el sistema digital de expresión o materialización de ideas, condicionan, enormemente el mensaje. Hoy, cada persona recibe una masa ingente de información y datos y estímulos y noticias.

Y hoy, una gran parte de la expresión periodística digital, es recibida y leída por sistemas de telefonía móvil u ordenador. Por lo cual, hoy, el receptor y lector, no tiene demasiado tiempo en leer-pensar-sentir-meditar-reflexionar un artículo.

Y aquí está el drama, se puede reducir, la materialidad de un artículo, pero pensamos, en esa óptica en la que nos movemos, al menos, los artículos que se redactan bajo esta firma y este escribiente, no es solo mostrar un tema, sino también un mínimo de argumentación, para que así el hipotético lector o lectora, sea capaz de continuar su razonamiento, análisis, interpretación, reflexión. Es decir, el lector complete y complemente ese artículo.

Alain, escribió y publicó, unos cinco mil apuntes, es decir, unos cinco mil artículos, y con ellos, se indica que no inventó o descubrió o diseñó una nueva filosofía, pero mostró una filosofía, o diríamos, varias filosofías. O diríamos, esa interrelación de la realidad, con el saber de la literatura y de la filosofía.

En esta óptica, este escribano, modesto escribiente-pensante se sitúa. Intenta, mostrar una realidad, en un mundo, de enormes prisas, de enorme cantidad de recepción de mensajes de todas las clases, en un mundo simple y complejo, la intención de este observador-escribidor-pensador, es mostrar, de forma modesta y sencilla, a todo tipo de público, realidades diversas, pero que con palabras simples, puedan llevar una filosofía-metafísica profunda.

No podemos tener, al pueblo, yo soy pueblo, con un déficit eterno, no ya de tecnología y ciencia, sino de las materias de las humanidades, de la filosofía, de metafísica. El ser humano, no es solo carne, no es solo mente-psique-cerebro, no es solo sociedad, no es solo naturaleza y en la Naturaleza, no es solo Cultura, sino posiblemente también tenga alma-espíritu.

Al ser humano, como en la primera versión de la película Espartaco, el protagonista, al encontrarse con el segundo protagonista, le indica más o menos, “todo hombre necesita llenar su espíritu, su alma”.

Comprendo y entiendo, en las diversas realidades, del periodismo de hoy, la diversidad de pareceres, la diversidad de fines e intereses, legítimos y legales, que quizás, a veces, los mil ochocientos artículos que mi firma ha materializado, puedan no entenderse, no tengan demasiado lectores, pero también espero, que se comprenda el enorme esfuerzo intelectual, de indagación, de búsqueda, de difusión, de entretenimiento y de otros valores, que se están intentando mostrar… ¡Espero que un día a alguien por solo sus artículos periodísticos le otorguen el Nobel, y que el artículo esté a la misma altura que la poesía, el teatro, la novela…!

Por: Jesús Millán Muñoz.

 

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