Jesús Millán Muños | El pintor y la modelo

Toda persona que realiza una labor creativa, en algún campo, construye al mismo tiempo una función-finalidad de búsqueda, investigación, es la palabra actual.

Cierto que en las ciencias, con las metodologías de las ciencias, los caminos están más organizados, pautados, y, por tanto, todo el mundo, que se dedica a una ciencia (sea matemáticas, naturales, sociales) sabe que para que su trabajo se valore, ha tenido que pasar por una serie de filtros y medidas, y para que esa misma  persona, llegue a unas conclusiones, que sean tenidas en cuenta, también tiene que continuar unos hitos en el camino. En definitiva, porque después será examinada por todos los de la profesión con lupa, y antes de ser publicado, en revistas científicas, con el sistema del doble o triple ciego (es decir, dos o tres personas, independientemente una de otra, incluso sin saber-conocer el autor de ese artículo científico, para permitir su publicación en la revista)…

Pero en las Humanidades, la Filosofía, las Artes, el Arte Plástico los lagos-mares de la metodología de la búsqueda-investigación y de la creación se desdibujan, porque en el fondo, es cierto que se trabaja con realidades externas, pero también, al mismo tiempo con entidades internas. Por lo cual, se mezclan lo caliente y lo frío, lo alto y lo bajo, el interior y el exterior, lo inconsciente con lo consciente y semiconsciente, lo individual con lo colectivo, las pasiones con los conceptos, los traumas-heridas del individuo-colectivo con la objetividad supuesta.

La “modelo” en el Arte Plástico, sea en el género que sea (pintura, dibujo, escultura, fotografía…) es una realidad-ente-persona-personaje que el creador-autor-interpretador lo modifica con sus pinceles o su cámara-luz. Diríamos que las artes, se mueven, en tres grandes sistematizaciones-organizaciones-arquitecturas, por un lado la realidad exterior, en segundo lugar, el contenido-concepto que se expresa de esa realidad-entidad, tercero, el estilo-forma-ismo-tendencia-estética.

Se puede representar lo mismo, la misma modelo, el mismo bodegón, pero con una estética cubista o neoexpresionista o abstracta o formalista o surrealista, se puede construir con unos colores o con otros, se puede insertar en la obra terminada, conceptos diversos, incluir palabras, reflejar nombres, expresar con el título alguna modificación. Porque aunque sea la misma modelo a representar y presentar, pueden tener diversidad de interpretaciones. En definitiva, pintamos creemos la modelo, pero la modelo nos pinta a nosotros, pero tanto a la modelo y al pintor, quién le pinta es su propio encéfalo-cerebro. Es decir, toda esa historia de realidades internas-externas que ese sujeto, ha ido acumulando, de multitud de formas conscientes e inconscientes…

Pero al final, un autor plástico o literario o musical o ensayístico puede firmar una obra, pero como dicen que expresaba Picasso, es después la sociedad quién pone al lado la segunda firma. Una obra de arte o cultural o filosófica o ensayística o…, que no sea ciencia, al final, es la segunda firma la que le otorga el refrendo-sanción-valor. Dicho de otro modo, una obra equis, de esas realidades humanísticas y filosóficas, seguirá existiendo en el tiempo, será valorada, si los de la segunda firma, la refrendan (críticos, agentes culturales de esa especialidad, profesorado universitario, marchantes de esa actividad, museos, fundaciones, editores de prestigio, etc.). La prueba, nadie se ofenda, es que cada año en nuestro suelo de vino y aceite, se autopublican miles de libros, y, salvo excepciones, pues pasan desapercibidos

He indicado, que aunque las humanidades, la filosofía, las artes no son ciencia, no se puedan aplicar la metodología científica, si, pienso por el bien de la humanidad, porque uno de los graves problemas del hoy, a mi entender-comprender, uno de los cinco grandes cuestiones, que pueden llevar al mundo, a un punto sin salida, es que los grandes sistemas simbólicos y de sentido, las ideologías-culturas-civilizaciones no encajan completamente, porque están basados en axiomas y principios que no son todos los mismos, y por tanto, sus consecuencias-derivados tampoco, además de sus tradiciones sociales, culturales, religiosas, ideológicas, teóricas y prácticas.

Son como el gran emperador mogol hindú, Akbar (1556-1605), es el encuentro de tres océanos, es decir, de tres grandes culturas-civilizaciones-religiones. E, intentó, si mis datos son ciertos, que “los grandes teólogos de las respectivas religiones, encontraren lazos-nudos-puentes-caminos de entendimiento” (Budismo, Islamismo, Hinduismo) que lo hallasen es otra cuestión.

Las ciencias sociales deben ir analizando con sus metodologías, de forma organizada y con programas de investigación a nivel mundial, cuestiones que todavía están en los campos de las humanidades, la filosofía, las artes. Al aplicar sus metodologías, estimo-creo-espero que aporten nuevas realidades conceptuales y teóricas, y por tanto, nos permitan entender y comprender mejor el mundo. Interpretarlo de forma más correcta, y, al mismo tiempo, todas las ideologías, tengan que aceptar, que son resultados más científicos, y por consecuencia, más verdaderos-verídicos… 

Existen miles de cuestiones, que disponen de una decena de interpretaciones diferentes en el mundo, desde pequeñas cosas a grandes conjuntos de concepciones. Es decir, unos dicen que hay que comer aceitunas, otros que no, aquellos que guisadas, los de allí en el cocido, aquellos solo los jueves, los de acá, los martes. Este ejemplo imaginario, pienso que es válido. Adrede lo expongo, porque creo que en degustar aceitunas, no hay problemas en ningún lugar del mundo, en ninguna cultura-sociedad-civilización-ideología-tiempo… Paz y bien.

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero

 

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