Juan Santana | ¿Imaginas tener el corazón de un cerdo?

Imaginas tener el corazón de un cerdo

¿ Imaginas tener el corazón de un cerdo ?

Para entender o intentar comprendernos tenemos que escucharnos mutuamente respetando todas las opiniones e intentando ser siempre educados y respetuosos. Antes de escribir ésta carta obviamente escuché a diez personas diferentes y sin ánimos de burlarme de la ciencia ni de las personas en general, comparto algunas respuestas a la pregunta, ¿Imaginas tener el corazón de un cerdo?.

La gran noticia del éxito del trasplante de un corazón del cerdo o del cochino a un ser humano sorprendió de aquella forma a todos, desde los vegetarianos, musulmanes, cristianos, a los fulanos y menganos.

Una persona respondió que si tuviera el corazón del cerdo y escucha la canción de José Luis Perales cuando dice, Te quiero, te quiero, «eres el centro de mi corazón», se sentiría extraño. Otro respondió que imaginaba que el cochino que entra al quirófano, estará sano antes del trasplante y las patas y las chuletas serán de calidad y si el cerdo comía bellotas, ni te cuento.

La vida es bella cuando es verdad y nadie puede imaginar que sentiríamos si nos situamos en el lugar de la persona que le trasplantaran el corazón del cerdo y además parece incluso que hasta nos molestaría llamarle cochino, sonaría insulto después de salvarnos la vida y ser una esperanza o un gran avance para la humanidad. Llamar cerdo a alguien es un insulto, sin embargo millones de personas gozan del sabor de sus carnes y otra persona respondió a la pregunta, con otra pregunta, «¿Con el corazón trasplantado de un cerdo también se podrá ir a un veterinario para una revisión?».

Podemos reírnos, estar en contra o a favor de éste avance científico, pero es algo nuevo, sorprendente y fantástico especialmente para quien lo necesite, pero huelo que los psicólogos después tendrán su misión. Otra persona opinó que un trasplantado seguramente dejaría de comer carne de cerdo, pero también hay que decir que la carne del cerdo es casi similar a la de los seres humanos. Aquí lo dejo y seguimos reflexionando.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana

 

Facebook
Twitter
YouTube
Instagram