Qué Equipos de Refrigeración necesita un Bar o Restaurante

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En hostelería, comprar una nevera equivocada puede convertirse en ese “ahorro” que termina saliendo bastante caro. Más consumo eléctrico, botellas amontonadas, falta de espacio en hora punta, producto mal presentado o un equipo incapaz de mantener la temperatura adecuada cuando el local está hasta arriba.

Por eso, antes de mirar únicamente el precio, conviene tener claro qué refrigeración necesita realmente el negocio.

Entre los equipos de frío industrial para hostelería más importantes destacan las neveras expositoras, diseñadas para refrigerar productos y, al mismo tiempo, mantenerlos visibles mediante puertas o superficies de cristal.

En otras palabras: enfrían, almacenan y venden. La Comisión Europea engloba buena parte de estos equipos dentro de los aparatos de refrigeración con función de venta directa, sujetos a requisitos específicos de diseño ecológico y etiquetado energético.

¿Qué Nevera Expositora necesita cada Negocio?

No necesita lo mismo una cafetería que vende refrescos y bocadillos que un restaurante con una carta amplia o un establecimiento especializado en bebidas.

Una nevera expositora vertical de una puerta suele ser una solución interesante para pequeños bares, cafeterías, panaderías o negocios con una selección limitada de bebidas. Ocupa menos espacio y permite colocar el producto donde el cliente pueda verlo fácilmente.

Cuando existe mayor rotación, entran en juego los modelos de dos o tres puertas, que permiten aumentar la capacidad sin renunciar a la exposición. Son especialmente útiles para locales con gran consumo de refrescos, agua, cerveza o productos refrigerados.

También existen neveras expositoras bajo mostrador, muy prácticas detrás de una barra. Sacrifican algo de impacto visual frente a un armario vertical, pero permiten tener el producto a mano y aprovechar mejor el espacio de trabajo.

Para tartas, postres, tapas, alimentos preparados o productos que necesitan una presentación más cuidada, puede ser preferible una vitrina refrigerada expositora.

Aquí la refrigeración deja de trabajar entre bambalinas: pasa directamente a formar parte del escaparate.

Capacidad; Más Grande no significa siempre Mejor

Uno de los errores habituales al comprar neveras expositoras es elegir simplemente el modelo con más litros dentro del presupuesto.

Hay que calcular qué cantidad de producto necesita mantenerse refrigerada entre dos reposiciones.

Una nevera demasiado pequeña estará constantemente llena, dificultará la organización y obligará al personal a reponer con mayor frecuencia. Una demasiado grande puede ocupar espacio útil y mantener refrigerado un volumen que el negocio realmente no necesita.

Por eso interesa valorar tanto el volumen útil como la distribución interior, número de estantes y posibilidades de regulación. Dos equipos aparentemente similares pueden aprovechar el espacio de forma muy diferente.

Consumo Eléctrico; La factura también entra en la Compra

Una nevera comercial trabaja muchas horas y, en numerosos establecimientos, permanece encendida permanentemente. El precio de compra, por tanto, cuenta solo una parte de la historia.

Los aparatos de refrigeración con función de venta directa incluidos en la normativa europea cuentan con requisitos de etiquetado energético. La escala europea permite comparar eficiencia y consultar información como el consumo anual y otros parámetros del modelo.

Además, los modelos sujetos a estos requisitos pueden consultarse en EPREL, la base de datos europea de productos relacionados con el etiquetado energético.

Cuando se comparan dos neveras expositoras similares, merece la pena hacer números: una diferencia de precio inicial puede quedar compensada durante los años de funcionamiento por un menor gasto eléctrico

Temperatura, Ventilación y Clase Climática; La letra Pequeña que Importa

Antes de solicitar presupuesto hay que comprobar el rango de temperatura de trabajo y asegurarse de que es adecuado para aquello que se pretende conservar.

También importa el sistema de refrigeración. Los equipos con circulación de aire ayudan a repartir el frío por el interior, algo especialmente interesante cuando existe mucha rotación y aperturas frecuentes.

Otro dato que no debería pasarse por alto es la clase climática indicada por el fabricante. Una cocina profesional puede alcanzar temperaturas ambientales muy diferentes a las de una pequeña tienda climatizada.

Instalar un equipo sin comprobar las condiciones para las que ha sido diseñado es comprar papeletas para llevarse después una sorpresa.

Cristal, Iluminación y Exposición; Una nevera también puede Vender

En un negocio de hostelería, el cliente compra primero con los ojos. Una puerta de cristal limpia, buena iluminación interior y estantes bien distribuidos pueden hacer mucho más apetecible una bebida, un postre o un producto preparado.

Por eso, cuando la nevera queda de cara al público, hay que valorar aspectos como iluminación LED, visibilidad interior, tipo de puerta, facilidad de limpieza y distribución del producto.

Una nevera expositora escondida y abarrotada funciona como almacén. Una bien colocada y organizada puede funcionar como un vendedor más, con la ventaja de que nunca pide vacaciones.

Cinco Errores que conviene evitar antes de Comprar

El primero es elegir exclusivamente por precio. El segundo, medir el hueco pero olvidarse del espacio necesario para abrir las puertas o garantizar una ventilación correcta.

El tercero es comprar capacidad de sobra “por si acaso”. El cuarto, no comprobar consumo, temperaturas de funcionamiento o condiciones ambientales recomendadas. Y el quinto puede ser todavía más caro: adquirir un modelo sin valorar garantía, disponibilidad de repuestos y servicio técnico.

Una avería en la refrigeración profesional no es precisamente el tipo de problema que puede dejarse para la semana siguiente.

Entonces, ¿Qué Modelo debería Comprar?

Antes de pedir presupuesto para neveras expositoras, conviene tener preparados cinco datos: qué productos se van a refrigerar, cuántas unidades se necesitan almacenar, medidas disponibles, temperatura ambiente aproximada del lugar de instalación y ritmo de venta en los momentos de mayor actividad.

Con esta información será mucho más sencillo comparar modelos de una, dos o tres puertas, equipos verticales, bajo mostrador o vitrinas refrigeradas y descartar opciones que, aunque parezcan atractivas por precio, no responden a las necesidades reales.

Porque la mejor nevera para un bar o restaurante no es necesariamente la más barata ni la más grande. Es la que mantiene correctamente el producto, consume de forma razonable, encaja en el espacio disponible y ayuda a venderlo.

Y ahí está la diferencia entre comprar simplemente una máquina de frío y hacer una inversión rentable para el negocio.

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