Juan Santana | ¿Conocías la sonrisa de Poldo?, Descansa en Paz

Poldo

¿Conocías la sonrisa de Poldo?, Descansa en Paz

El doce de enero del año 2.022 los que conocíamos a Poldo, tuvimos la triste noticia de su fallecimiento. Estoy hablando de una persona que vivía en el sur de Tenerife, una de las siete Islas Canarias y estoy totalmente convencido de que algunos lectores que no conocían de nada a Poldo, les importará un rábano su partida al lugar donde absolutamente todos nos vamos cuando nos llegue la hora y así de dura es la vida.

Conocí a Poldo hace más de diez años, cuando trabajaba en uno de los Restaurantes de la familia Linares y siempre tuvimos buen feeling, muy buen rollo y el amigo Poldo tenía una sonrisa permanente que nos contagiaba mucha seguridad. Era muy buena persona, un profesional de la hostelería, muy responsable, agradable con todas las personas y tuvimos buenos momentos tertuliando de infinitos temas.

La última vez que nos encontramos fue en Los Cristianos, por la Avenida de Suecia frente al Bar Deportivo y en sus últimos momentos paseaba en su silla de ruedas porque le amputaron una pierna, pero seguía con su misma frescura y la misma sonrisa. Es curioso y no deja de ser sorprendente cuando conoces a una persona, tienes una excelente relación y sin embargo jamás nos preguntamos nada a nivel personal, pero la conexión fue siempre auténtica.

Cada día nacen millones de personas en el planeta y fallecen igualmente, pero no somos iguales, porque todos somos diferentes por mucho que algunos griten a los cuatro vientos lo contrario. Existen personas que dejaron el mejor recuerdo, una sonrisa y Poldo nos dejó ésta herencia maravillosa, una sonrisa. Algún día encontraré en el camino a los amigos en común que también conocían a Poldo y les preguntaré simplemente dónde nació por curiosidad, pero si usted querido lector conocía a Poldo y sabe la respuesta, me gustaría que lo escribiera en el apartado de comentarios.

Descansa en Paz Poldo y si en el más allá existe otra historia donde nos encontraremos, pues volveremos a vernos al igual que con todos nuestros seres queridos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana

 

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