Lucía Hernández: “Las empresas tradicionales se deben adaptar al nuevo modelo Tecnológico”

Lucía Hernández.

La especialista en turismo colaborativo habló sobre las peculiaridades de esta actividad en el curso “La economía colaborativa: ¿es el fin del turismo tradicional tal y como lo conocemos?”

La especialista en turismo colaborativo Lucía Hernández ha participado en el curso de la Universidad de Verano de Adeje “La economía colaborativa: ¿es el fin del turismo tradicional tal y como lo conocemos?”, hablando de los cambios que las plataformas de intercambio de vehículos, apartamentos y de experiencias han introducido en el mundo de los viajeros. Esta irrupción de nuevos agentes menos institucionalizados puede haber creado fricciones con los sectores económicos más clásicos, peor la experta es contundente al respecto: “cuando hay cambios tecnológicos importantes, son las empresaS tradicionales las que se han de adaptar a ese nuevo modelo”.

Hernández explica que le turismo colaborativo se desarrolla en plataformas tecnológicas que ponen en contacto a usuarios particulares para compartir automóviles, como es el caso de Blablacar, o alquilar sus domicilios, como es el caso de Airbnb. “Cubren toda la cadena de valor del viajero, desde cómo llegar al destino, hasta dónde alojarse y qué hacer como actividades. De hecho, el subsector de las experiencias es el que tiene más potencial de crecimiento, porque tanto el transporte como el alojamiento ya están suficientemente cubiertos.

Este cambio de modelo responde a que ha surgido un nuevo tipo de viajero que busca una mayor inmersión en el territorio que visita y tener un mayor contacto con lo local, conocer mejor la realidad del lugar, su cultura y su gastronomía.

Ello ha provocado la reacción de las grandes empresas turísticas tradicionales. En destinos como Canarias, donde los hoteles continúan registrando ocupaciones del 100%, no existen grandes preocupaciones; en cambio, si la hay en destinos con menos grado de reservas alojativa: “Desde su concepción, creen que se les está quitando cuota de mercado, pero la realidad es que la gente está viajando más y el pastel se está haciendo más grande”.

Así, este modelo está permitiendo traslados a personas que antes no podían o se lo pensaban mucho: “Una familia que debe buscar un hotel con una habitación para una pareja y dos niños, lo tiene muy complicado y le resultará muy caro. En cambio, puede encontrar un apartamento, que es más económico y encima tiene una cocina donde poder hacer las comidas”.En opinión de Hernández, lo que va a ocurrir es que, a medio plazo, los tour-operadores y las cadenas hoteleras van a adaptar modelos de economía colaborativa a su propia actividad.

Existe el riesgo de que la entrada de empresas tradicionales al turismo colaborativo pervierta la idea de que éste es un contrato entre particulares. “La realidad es que, hasta ahora, nuestra concepción de economía colaborativa es que fuera entre iguales, pero ya se empieza a hablar de economía de plataforma… y en esas plataformas empieza a entrar de todo”.

Así, ya hay empresas de apartamentos turísticos que están utilizando estas páginas como un canal de distribución adicional.“Es algo que no podemos controlar, el mercado tiene su propia evolución y están empezando a entrar empresas dentro de la economía colaborativa”.

Ante eso, sólo cabe esperar que la legislación se adapte para reflejar en las diferentes normativas este tipo de actividades que, al surgir de una irrupción tecnológica, ha pillado desprevenidas a las administraciones, las aseguradoras y las leyes. “Hay que comprender mucho el fenómeno para poner la normativa necesaria y que esto no se convierta en una nueva forma de neoliberalismo. Esto tiene que estar acotado de alguna manera”, opina.

Hernández pertenece a Ouishare, una red independiente internacional que se dedica al estudio en profundidad del modelo de la economía colaborativa y ofrece actividades deformación en universidades y escuelas de negocio, organiza eventos como el Oui Share Fest que se celebrará en Barcelona en septiembre, genera comunidad y ofrece consultoría a administraciones públicas y empresas privadas para la adopción de modelos de economía colaborativa.

En su opinión, la economía colaborativa representa una oportunidad para todos: ciudadanía, administraciones y empresas. Es, además, más sostenible e involucra más al ciudadano en el desarrollo económico. Y, en ese sentido, las cifras hablan: “en 2015, la economía colaborativa generó 4.000 millones de dólares solo en Europa, de los cuales el 85% se lo llevaron los propios ciudadanos.

De hecho, este nuevo ciudadano, empoderado por la tecnología, está generando nuevas formas de ingresos por su actividad en las plataformas que, en algún momento, puede estar repercutiendo en la renta a niveles fiscales. “Pero no está repercutiendo en la seguridad social”, advierte Hernández, “y todo esto se debe tener en cuenta, no podemos ir hacia atrás”.

 

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