El vivero del Teide protege semillas de más de 200 especies, muchas de ellas en peligro

El presidente del Cabildo, Pedro Martín, visitó las instalaciones del jardín botánico y afirmó que “gracias al trabajo de las personas de este servicio se ha podido reforzar y proteger especies que estuvieron a punto de desaparecer y que ahora gozan de un excelente estado de salud, como el rosal de guanche o el cardo de plata”.

El jardín botánico del Parque Nacional del Teide, ubicado en el Portillo, es un centro de investigación biológica que recopila semillas de más de doscientas especies nativas de la alta montaña que luego se destinarán a la restauración de paisajes degradados y afectados por incendios, así como para la recuperación de la biodiversidad en peligro de extinción.

El presidente del Cabildo de Tenerife, Pedro Martín, visitó recientemente las instalaciones de este vivero donde observó el proceso en el que  se obtienen las semillas procedentes de plantas naturales, su limpieza y almacenamiento. “El trabajo que se desarrolla en el jardín botánico y en sus viveros es la prueba de que el Parque Nacional es un laboratorio gigante de investigación, en este caso biológico, y por ello debemos prestar atención a los resultados que se puedan ofrecer desde ahí”, indicó en presidente, quien añadió que “gracias al trabajo de las personas de este servicio se ha podido reforzar y proteger especies que estuvieron a punto de desaparecer y que ahora gozan de un excelente estado de salud, como el rosal de guanche o el cardo de plata”.

El presidente también recorrió los viveros donde se siembran estas semillas y las distintas etapas por las que pasan las plantas que, después de un año de cultivo en interior, se trasladan a mesas de cultivo a la intemperie, a fin de aclimatarlas al rigor de la intemperie. En este segundo año la planta crece ya en condiciones naturales y adquiere un tamaño adecuado para su restitución al medio natural, bien sea en las parcelas del propio jardín botánico, bien sea en otras zonas del Parque donde se requiera restaurar la vegetación.

De esta manera, se obtienen todo los años muestras de plantas de casi todas las especies de flora de la alta montaña de Tenerife. Entre ellas se incluyen varios elementos amenazados que en el pasado apenas contaban con unos 200 ejemplares vivos en el medio natural, pero que en la actualidad poseen diferentes poblaciones repartidas por todo el Parque Nacional con varios miles de ejemplares. Puede decirse que las especies que estaban más amenazadas de desaparición, como el cardo de plata (Stemmacantha cynaroides), la jarilla de cumbre (Helianthemum juliae) o el rosal del guanche (Bencomia exstipulata) han conseguido ser salvadas de su extinción al haber superado ya, gracias a este trabajo, su estado más crítico de supervivencia.