Testimonios de hechos lamentables ocurridos en el Hospital del Sur durante el mes de septiembre

eldigitalsur.com como lo ha hecho desde sus inicios ha recibido de parte de nuestros lectores una información que consideramos de mucha importancia e interés general, a continuación publicamos las denuncias y el texto enviado por las personas victimas de estos hechos tan lamentables.

Hechos ocurridos en nuestro «querido» Hospital del Sur de Tenerife (del Mojón) el pasado mes de septiembre.

TESTIMONIO 1

Me llamo Jose, y no sé si servirá de mucho, pero bueno, por enviarles el suceso que me ha pasado no creo que me pase nada y a lo mejor hasta puedo que les sirva de alguna ayuda en sus próximas noticias, dado que después de comentar el hecho con varias personas se que no he sido el único en sufrir lo que les detallo.

Mi madre falleció el día 11 de septiembre en el hospital del sur de Tenerife y hasta el momento de su ingreso, el día 6 de septiembre, creía que eso de que en los hospitales no hacen nada por ayudar a los mayores eran cosas de la «tele», pero no, me equivoqué y mucho, porque creo y creeré firmemente que “ella” era uno de esos «ancianos» que «algunos» creen que lo que hacen es estorbar en sus clínicas.

Ingresó por una falta respiratoria y a las dos horas salió un médico que me dijo que lo único que podía aconsejar que hiciera era darle autorización para darle la sedación paliativa, quitarle la medicación y dejarla morir en paz, porque con el cuadro que presentaba era lo mejor ya que si fuera una mujer de 45 años si que la enviaban a la UVI.

Ya se los he dicho a varios amigos y más de uno me ha dicho que allí mismo le hubiera «reventado la cabeza» al médico sin más miramientos. Y si, sé que suena “algo” exagerado, pero sé también que esto que me ha pasado es de denuncia. Y den por supuesto que pienso denunciarlos, que tengo un año para ello, sólo estoy en espera de su historial clínico el cual espero me faciliten para ejercer las acciones legales que correspondan.

No les indico mi teléfono pero si quieren mis datos personales y copias de los registros electrónicos completos que le presenté tanto al Consejero de Sanidad, después de su ingreso, cómo al Servicio de Urgencias y de Hospitalización, después de su muerte, (que acompaño sin datos), se los enviaré sin problema alguno a través de mi correo electrónico, ya que ni soy mucho de teléfonos, ni mi estado de ánimo es el de hablar mucho con nadie.

Era mi madre y ni ella, ni nadie, creo que merecía, merece o merecerá que la traten cómo lo hicieron, por lo que espero por lo menos sirva este testimonio para ayudar a alguien que se encuentre o que se pueda encontrar en un futura en esa misma situación.

Un saludo y gracias por su atención,

O Jose D. García – *********

Firmado digitalmente por O Jose D. García – **********

Fecha: 2020.10.10 19:28:20

+01’00’

Excmo. Sr. D. Blas Gabriel Trujillo Oramas Consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias SERVICIO CANARIO DE SALUD

Rambla de Santa Cruz, 53, 1ª 38071 SANTA CRUZ DE TENERIFE

TESTIMONIO 2

En *****************************, a 07 de septiembre de 2020

Buenos días

Me   llamo   ************************************,   DNI   ************,   domicilio    en

********************************,  hijo   de   ********************,  87  años,  con  DNI

****************,   CIP    *****************,   Número     de      Seguridad         Social

****************, que actualmente ocupa la cama ***** del Hospital del Sur de Tenerife.

Justo ayer, tras tener mi madre varios episodios de dificultades en sus vías respiratorias, me decidí a llamar al 112, por lo que de una manera “variopinta” se le practicó, creo, el protocolo COVID y se procedió a su traslado y posterior ingreso en el hospital citado. Variopinta digo porque, buscaban a un paciente de 47 años (que era el número de la casa), la camilla no entraba, que creo que sí pero no había mucho tiempo, nos llegaron a pedir hasta un boli, y aunque sufría insuficiencia respiratoria, dependencia y demencia le obligaron a colocarse la mascarilla correspondiente.

Cómo antecedentes claros ella padece, entre otras tantas patologías de personas de su edad, una atrofia cerebral avanzada (Deterioro cognitivo tipo Alzheimer), insuficiencia renal derivada, todavía por conocer el motivo concreto, por una histerectomía practicada en el año

****** en el HUNS de la Candelaria, además de tener últimamente unas dificultades mayores a la hora de darle su alimentación. Además de contar este último mes en el pueblo dónde vivimos (****************) con menos atención médica con un teórico “seguimiento domiciliario” porque, creo, que algunas “cabezas pensantes” han decidido que en Agosto la gente se pone menos mala. Vale.

Actualmente mi familia la formamos ella y yo, ya que lamentablemente perdimos a mi padre (***ƒ***ƒ19***) y a mi única hermana (***ƒ***ƒ20***) en dicho HUNSC, y disfruto de una excedencia por cuidado de familiar desde el día ***ƒ***ƒ20***, para brindarle de la manera mejor que pueda la atención que, creo, merecía desde el principio de la mencionada Atrofia Cerebral que padece. Bien.

No es motivo de excepción, ni de tomadura de pelo, ni de hacerme saber, con buenas palabras de sus dos médicos que me han atendido, ayer y hoy (aunque en principio hoy no sabían dónde estaba), en el Hospital del Sur, que lo mejor que puedo hacer por ella, dado su “teórico” sufrimiento, (“teórico” digo porque la verdad no entiendo que sepan lo que una persona en su estado pueda pensar, dejar de pensar, sufrir o dejar de sufrir, ya que estudios he leído muchos y nadie, nadie, nadie con seguridad lo sabe), es dejarla morir en paz, autorizar su sedación paliativa y no darle medicación alguna para que no mejore en su lamentable estado, ya que si fuera una mujer de 45 años o alguien más o menos joven si que merecía de una manera más “justa” un traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos y su posible cura, con una mayor posibilidad de mejora. La verdad que mal me parece, pero es lo que al parecer nos toca vivir en esta, perdón, p*** vida que llevamos.

Sinceramente conozco amigos que si se le hubiera dicho “eso” en mis mismas circunstancias hubieran respondido con un simple puñetazo o empujón al primer médico que me lo dijo llegando hasta romper las “bonitas” puertas que tienen en urgencias de dicho Hospital. Pero no, yo, ***************, le dije que algo lo podría entender con mi cabeza pero nada, nada con mi corazón.

Nada, nunca he oído esto a nadie, sé que a mi padre lo dejaron morir solo, a mi hermana acompañada por mi madre y ahora a mi me piden que tengo que autorizar que el único resto de mi familia que me queda muera porque nadie, nadie, nadie va a hacer nada porque se mejore.

Y justo en abril llevé a nuestra gata, por un cáncer de nariz que padecía, al veterinario para ponerle la inyección que tocaba por el sufrimiento que estaba pasando. Una gata, que dio su pena, pero una “gata”, no una persona con sentimientos, pensamientos, sufrimientos, angustia y un alma que poco tiene que ver en esos ocultos “este vive y este muere” que al parecer reparten con objetivos criterios en sus centros.

Bueno, sólo hacerles saber que, aunque de la manera más educadamente posible y perdonándome, espero, por la expresión, me han tocado los cojones y mucho, y que si algún día alguien lee esto sepa comprender por lo que estoy pasando, y sepa también que con esos mismos objetivos criterios puede que ese mismo que lee acabe sin saberlo en una triste y sola habitación porque ya ni tiene la edad suficiente, ni se merezca seguir viviendo como cualquier otro hijo de vecino que no se equivocó al llamar al 112 por una insuficiencia respiratoria.

Sin más, que se que no es poco, aún sabiendo que ni siquiera reciba contestación alguna, cómo cuando cometieron el error “renal” en la operación citada, reclamada e ignorada, el cambio de una operación en ayunas a su avanzada edad desde las ocho y hasta las dos y media, 110 km de viaje y pa’casa hasta la semana siguiente a ver si había suerte, reclamada e ignorada, y otras tantas que seguramente estén criando polvo por esas oficinas. Se despide de usted, sin esperar nada más sino ese mínimo de comprensión que al parecer ha desaparecido de nuestras pobres vidas,

Fdo.: ************************

PD: Para ustedes ella es una persona que está sufriendo, para mí ella es una madre que está luchando por el único derecho a la vida que merece. Saludos

Consejería de Sanidad − Hospital del Sur Área de Urgencias y Área de Hospitalización Carretera de Arona, sƒn

386 50 ARONA

TESTIMONIO 3

En ******************************, a 14  de septiembre de 2020

Por el presente, **********************************, con DNI ***********, en calidad  de  afectado  e  hijo  de  la  paciente  **************************************,  con DNI

*************, con CIP **************, Número de Seguridad Social *****************, que ingresó por urgencias el día ***, y ocupó desde el día *** a la madrugada del día *** las camas *** y *** de ese hospital por una, creo, muy inoportuna llamada por mi parte al 112 el pasado domingo día 6 , tiene a bien poner en su conocimiento lo siguiente:

PRIMERO: La Ansiedad y el sufrimiento causado por el traslado en ambulancia efectuado a la paciente dado que uno de los principales consejos indicado por su médico de cabecera al principio de su, posteriormente diagnosticada, atrofia cerebral fue que evitara en la medida de lo posible hacerle traslados a lugares por ella desconocidos, conllevando ello el posible “sufrimiento” que constataron y constataron sus médicos, tanto en el Área de Urgencias, cómo posteriormente en el Área de Hospitalización. Resumo: Paciente Dependiente sola y apartada

+ No ver a sus allegados cerca de ella (horario de visitas: 16 :00 a 18:00) = Sufrimiento constatado pero no entendido como sufrimiento por ansiedad y soledad causada.

SEGUNDO: Que sigo y seguiré manteniendo mi opinión de que matar o dejar morir a una persona tiene para un servidor igual significado. Servidor que cómo buen hijo en el final de la vida de su madre tiene la obligación de velar por ella, defendiendo de la mejor manera posible su vida, sus intereses y su bienestar, y si igual me equivoco, sea un juez y no cualquier médico que se precie emitir juicio sobre tales hechos. Resumo: Al oír a su médico de urgencias decir que si mi madre tuviera 45 años con opciones de mejoría la trasladaría a la UCI, pero dado que no, aconsejaba su sedación paliativa y la retirada de su medicación, le dije “que pensaba que la habían llevado para curarla y no para matarla”.

TERCERO: La duda razonable de que se le suspendió totalmente el tratamiento médico que tenía sin ni siquiera informar de ello a sus familiares, incluida la medicación que le facilitaba su funcionamiento renal, funcionamiento éste de un solo riñón durante años y años por serle dañada la funcionalidad de su otro riñón por motivos aún “desconocidos” tras una histerectomía practicada por un cáncer de endometrio efectuada en HUNSC en el año *****.

CUARTO: El semi− acoso molesto, tanto telefónico cómo presencial para que se procediera a su sedación paliativa, llegando a nombrar, vista mi negativa, hasta una posible comunicación a los Servicios Jurídicos del Servicio Canario de Salud para que procedieran a ello y omitiendo la información de que la negativa del tratamiento ofrecido debería ser reflejada en su historia clínica mediante la firma de su familiar junto a otra de un testigo que lo corroborara.

QUINTO: La denegación verbal por parte de su personal médico de su traslado a su domicilio para que de una manera más digna pudiera morir en paz en su casa tanto porque no la “aconsejaba”; cómo porque “seguramente” el servicio de ambulancias se negarí a a su traslado en vista de su estado; cómo porque facilitar los medios necesarios en ese domicilio fuera difícilmente autorizado; como, por último, porque el tratamiento ofrecido, cosa que dudo, no era posible efectuar en dicho domicilio. Ya que entiendo que si la llevaron para no tratarla hubiese sido muy, muy, muy preferible haberla dejado dónde estaba y que muriera en paz.

SEXTO: El hecho de facilitar una habitación individual a sus familiares, creo, sumamente condicionado por la sedación paliativa no consentida ya expresada y, tras el momento de su traslado a la misma, que fue evitada justo en el momento que una, creo, de sus enfermeras la iba a aplicar, gracias a que uno de sus familiares se encontraba presente con la paciente.

SÉPTIMO: La “suplicación” constante por parte de sus familiares en esa habitación para que le fueran facilitados por su personal sueros para su, al menos, hidratación.

OCTAVO: La falta de información sobre el derecho de auxilio espiritual que, por lo menos, por lo menos, por lo menos, una creyente, cristiana toda la vida, necesitaba antes de su cercano fallecimiento.

NOVENO: El comentario expresado, en la tarde del martes día *** entre las *** y *** horas, por una de sus trabajadoras, según mi humilde opinión, sin consideración alguna, educación, respeto, ni empatía a un servidor, fumador más empedernido ese día, cuya madre se estaba muriendo, por la cual opinaba firmemente que no iban a darle tratamiento alguno, al soltarle “¡ ¡ ¡ A VER SI NOS DEJAMOS DE PASEITOS !!!. Comentario que estimo compartió de buena gana en la, creo, “salaƒcuarto de recreos” ubicada justo detrás del mostrador central, éste último casi siempre vacio, dónde mientras había personas que se estaban muriendo en esa misma planta, no estimaban oportuno cerrar sus puertas para que al menos dejáramos de oír sus risas y fiestas tanto al pasar cómo a lo lejos.

DÉCIMO: El tener, lamentablemente, que interrumpirle el sueño a uno de sus bien abrigaditos empleados, a las cuatro y tantas de la madrugada después de tocar el timbre de aviso de la habitación, y tras esperar algo más de diez minutos, para hacerle saber que mi madre había

fallecido descubriendo por un servidor en el momento que tuve que salir de la habitación el apartado lugar donde, creo, dormían igual de abrigaditos el resto del personal de guardia de la planta.

UNDÉCIMO y, si, último: El hecho de ver que ni siquiera reflejaron en el documento indicativo del motivo de su muerte el fallo renal, (en el momento de su ingreso infección urinaria), comentado por sus dos médicos y por el cual, según nos dijeron, no era posible su posterior sondeo urinario, y que firmé conforme con el único motivo de alejarla de una vez de ese centro.

En fin, cómo bien le escribí a su Consejero de Sanidad, y disculpándome nuevamente, espero, por la expresión, pero sinceramente no encuentro otra, hacerles saber que me han tocado los cojones y mucho, y, (a excepción de una parte de su personal que espero se sientan orgullosos por tal motivo), hoy sólo espero puedan cumplir su horario y dormir tranquilos esta noche al saber que nos han ofrecido un trato y un respeto que, según mi opinión, dista mucho del que ética y moralmente corresponde. Rogándoles al recibo del presente tengan a bien recordar que en su trabajo tratan con “personas”, desgraciadamente para ustedes, con pensamientos, sufrimientos, emociones, opiniones, recuerdos, sensaciones, etc., y que si se ven imposibilitados para este trabajo estimo y opino oportuno y conveniente: o bien la búsqueda de un empleo más afín a sus expectativas; o bien la toma de una bien merecida baja médica por un tiempo hasta que por fin puedan ofrecer el trato que de todo corazón creo que cualquier ciudadano que llegue a ese centro con cualquier urgencia merece.

Sin más, que no es poco, con la misma postdata que le envíe en mi escrito a su Consejero de Sanidad, el Excmo. Sr. D. Blas Gabriel Trujillo Oramas, el pasado día 7, al cual ruego le hagan llegar copia del presente, se despide de ustedes.

Fdo.: ***********************

Hijo de ********************, que yace desde ayer en el nicho de la Fila ***, nº ***, del Patio ***** del Cementerio de Santa Lastenia de Santa Cruz de Tenerife

PD: Para ustedes ella es (era) una persona que está (estaba) sufriendo, para mí ella es (era) una madre que está (estaba) luchando por el único derecho a la vida que merece (merecía).