Marco, es una persona más del planeta, uno más, uno menos

Por Juan Santana.

¿Con cuántas personas nos tropezamos cada día?, ¿Cien, veinte, mil, trescientas, cinco mil, un millón?. Sumando las que nos rodean en sus coches, caminando, en la televisión, periódicos o redes sociales, son cientos de miles y parecemos abejas cada mañana saliendo de las colmenas en busca de las flores. Las abejas y todos los seres vivos en general coincidimos en que todos los días salimos a buscar las flores y nos encontramos con algunos o muchos capullos. Marco no es un capullo, es una excelente persona, un hombre al cuál pedí permiso para publicar un artículo con su imagen, que obviamente leerá si el director de este periódico publica, porque seré amigo del director, pero en esta empresa, soy un colaborador. Marco, es una persona más del planeta, uno más, uno menos y tal vez, no somos buenos, somos malos, pero somos alguien. ¿Somos alguien o no somos nada?

En estas fechas con obras por la zona del Centro Comercial El Duque en el sur de Tenerife, nos encontramos un par de veces a la semana y el roce hace el cariño. Hablamos un poco y Marco es un padre muy orgulloso de su familia y sus dos hijos. Siempre está riendo, buen rollo y pregunto, ¿Le importa al lector la vida de este hombre?, ¿Por qué estoy contando estas tonterías?. Pues no son tonterías, una persona que está siempre riendo, es rara, está loca, no pega con la comidilla del día a día con coñazos chungos de todo tipo y formas, porque cuando paseamos por las redes sociales a buscar información que sorprenda, descubres que sobran amargados de turno compartiendo basuras y estará bien o mal según el lector y en muchos casos, según la importancia de dichas noticias compartidas o vídeos o chismes.

¿No somos nadie?, seguramente no seremos nadie, pero Marcos, ahora es un personaje público que fomenta la sonrisa y que se joroben los amargados, que podrían ser más felices que nadie, especialmente los que tienen dinero sobrante, libertad y salud. Digo que se joroben, los idiotas del planeta con salud y trabajo, los que no se enteran, que no tienen ni idea de ser los más afortunados y sin embargo los ves y escuchas en algunas terrazas llorando sus penas, porque tienen todo y les jode llegar a casa, porque allí esperan sus parejas que les tiran los trastos en sus caras, porque son unos mentirosos y chulos baratos o porque están más solos que la cero. Marcos, es un caso entre muchos, pero gracias a Dios, tenemos a personas como Marcos, currando de Sol a Sol y llega a casa con sus Soles y así es la vida, no es más feliz quién más tiene sino quién menos necesite, aunque todos necesitamos mucho, pero tenemos que aprender a ser realistas.

Marcos, gracias por dejar que te pasee por el mundo y  gracias estimado lector, por regalar un poco de tiempo leyendo, porque el tiempo pasa y jamás volverá. Palabra de Yo. A man.

 

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