Los 13 de Fuencaliente, la Semana Roja de La Palma

Por Laura Pacheco Báez.

En la madrugada del 18 de julio, el Comandante General led Archipiélago, Francisco Franco, dio la orden para que algunos militares en Canarias iniciasen el golpe de estado contra el gobierno de la República, sin embargo, “La Palma fue la única isla en la que fracasó en 1936, motivo por el que sufrió una fuerte represión. El golpe triunfó en las otras seis islas, aunque hubo resistencia en Tenerife, Gran Canaria y La Gomera, pero fueron aplastados en pocos días” según ha afirmado el químico y profesor emérito de la Universidad de La Laguna, Alfredo Mederos.

Al cuartel de la isla bonita llegó un telegrama de los golpistas para que se sublevara el Capitán, sin embargo, este fue interceptado por un telegrafista socialista que se lo envió al Gobernador Civil de Santa Cruz de Tenerife, Vázquez Moro cuya anticipación supuso que el Capitán del cuartel de La Palma no pudiera movilizar a los militares para apoyar el golpe de estado. De hecho, tan solo había 25 soldados porque el resto estaba de permiso. Por lo tanto, el destacamento no salió a las calles de Santa Cruz de La Palma para imponer el estado de guerra, tal como había ordenado Franco porque el número de militares era escaso para poder dominar a los simpatizantes y militantes de izquierdas que se estimaban en torno a unos 6.000 palmeros.

En cuanto al resto de cuerpos armados en la Isla, la Guardia Civil declinó la propuesta del comandante Baltasar Gómez Navarro de sumarse a la sublevación y también decidió acuartelarse. La Guardia de Asalto siguió a las órdenes de las autoridades republicanas, motivo por el cual fue disuelto su destacamento, tras dominar la Isla las tropas sublevadas. Durante la Semana Roja, guardias de asalto formaron parte de los grupos, escasamente armados, que patrullaron las calles de Santa Cruz de La Palma. Por su lado, la mayor parte de los miembros la policía local se mantuvo obediente a los alcaldes republicanos que presidían los ayuntamientos.

Durante esa mañana del 18 de julio, todo el bloque de izquierda y la Guardia Civil se manifestó a favor de La República. El Frente Popular tomó la iniciativa, repartió las escasas armas que tenían y declaró la huelga general. Siendo uno de sus principales protagonistas José Miguel Pérez, líder destacado del comunismo palmero, a quien más tarde se le culpabilizó de la Semana Roja y fue ejecutado. Asimismo, detuvieron a falangistas y miembros de la derecha insular para evitar derramamiento de sangre. Pese a que se le denominó la Semana Roja de La Palma, no hubo muertos.

El Canalejas llega al puerto de Santa Cruz de La Palma

Después de una semana de inamovilidad política, el 25 de julio de 1936 los militares sublevados dieron ordenes al buque Canalejas para que desembarca en el muelle de Santa Cruz de La Palma y derrocara al gobierno legítimo. Nada más llegar comenzó a bombardear los alrededores de la población e inició el desembarco de las militares. Los miembros de izquierdas, llamados alzados, pensando que el golpe de estado fracasaría en breve, decidieron adentrarse en los montes a la espera de que llegaran noticias para volver a retomar el orden.

Aunque en un sentido estricto de la palabra los Alzados no fueron “maquis”, si es cierto que fueron los primeros guerrilleros que huyeron al monte, aunque hubo quien escapó por mar hacia América. Otros tuvieron peor suerte y fueron apresados y juzgados. En la Isla se establecieron centros de detención, entre los que destacaron la cárcel de Santo Domingo y el cuartelde San Francisco, donde se centralizaba a los detenidos en la isla. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de La Palma ha contado un total de 724 represaliados entre detenidos, extraditados, fusilados y desaparecidos.

La Represión

Entre los fugitivos estaban los directivos de la Federación de Trabajadores; Víctor Ferraz, Miguel Hernández, Floreal Rodríguez y Francisco Brito. Al principio creyeron que pronto cambiarían su suerte y podrían volver a retomar el control de La Palma por lo que decidieron permanecer en las zonas montañosas de Santa Cruz de La Palma. No obstante, no llegaron a recibir nunca refuerzos ni noticias que disiparan la sublevación. El bando Nacional pasó a ocupar Puntallana, pueblo de raíces obreras, por lo que la mayoría de los alzados reanudaron el camino hacia Garafía. No obstante, Víctor Ferraz y sus compañeros no lo hicieron y decidieron descender a La Galga, Puntallana, en donde fueron atendidos por un cabrero llamado Aniceto Rodríguez.

Ninguno de los huidos llegó a imaginar que el golpe de estado se convertiría en una guerra civil que duraría tres años, y al no tener los recursos necesarios para sobrevivir fueron abastecidos por algunos lugareños que se organizaron por grupos. Para infortunio de los alzados, el invierno de 1936 fue de los más fríos y lluviosos del siglo pasado. Los meses pasaron y entrado 1937, miembros de La Falange, la Guardia Civil y Acción Ciudadana se habían percatado que varios campesinos de Puntallana suministraban alimentos a los huídos y tras vigilar sus pasos los hallaron en El Roque de la Calabaza. Francisco Brito y Antonio Pérez consiguieron huir descolgándose por un precipicio que había en la parte trasera de la gruta, pero sus diez compañeros fueron capturados. Los apresados fueron trasladados a la Ermita de las Nieves. Allí varios testigos los vieron en condiciones infrahumanas.

La Guardia Civil descendió las cuestas de El Planto y condujo a los cautivos a los calabozos del cuartel de San Francisco. También detuvieron a dos pastores de Puntallana y a un joven campesino de Mazo. El grupo de trece personas encarceladas en el cuartel de San Francisco permaneció dos semanas en los calabozos y tras este periodo fueron fusilados. Con el asesinato a sangre fría de los 13 de Fuencaliente se quiso disuadir a la resistencia y advertir a la población de qué es lo que podría ocurrirles si ayudaban a los huidos. Los trece de Fuencaliente formaron parte de las 51 personas ejecutadas de forma clandestina entre octubre de 1936 y junio de 1937.

Los 13 de Fuencaliente fueron sepultados en dos fosas comunes en el Pino del Consuelo, Fuencaliente.

  1. MIGUEL HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
  2. FLOREAL RODRÍGUEZ PÉREZ
  3. VÍCTOR FERRAZ ARMAS
  4. SABINO PÉREZ GARCÍA
  5. DIONISIO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
  6. VIDAL FELIPE HERNÁNDEZ
  7. ANTONIO HERNÁNDEZ GUERRA
  8. EUSTAQUIO RODRÍGUEZ CABRERA
  9. MANUEL CAMACHO LORENZO
  10. DIONISOS HERNÁNDEZ CABRERA
  11. ANICETO RODRÍGUEZ PÉREZ
  12. SEGUNDO RODRÍGUEZ PÉREZ
  13. ÁNGEL HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ

Las fosas de la memoria en La Palma

Fosa en La Palma.
Funte: www.gobiernodecanarias.com

Segundo Rodríguez Pérez.
Fuente: Aralda Rodríguez.

La presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de La Palma, Aralda Rodríguez es hija de Segundo Rodríguez y sobrina de Aniceto 2 de los 13 de Fuencaliente. Por esta razón, esta octogenaria no ha cesado en reivindicar el derecho, de quienes como ella, no pudieron darle sepultura a sus familiares. Su vida, como la de miles de familias españolas, ha sido una lucha incesante por recuperar la memoria de sus seres queridos, una batalla judicial e incluso social que tan solo se ha podido reivindicar desde dos décadas atrás.

A continuación adjunto una entrevista realizada por RNE a Aralda Rodríguez, presidenta de la asociación por la Memoria Histórica de la Isla de La Palma, hija de Segundo Rodríguez Pérez y sobrina de Aniceto Rodríguez Pérez

https://www.mixcloud.com/pacheco-laura/ntrevista-a-aralda-rodríguez-presidenta-de-la-asociación-por-la-memoria-histórica-de-la-isla-de-la/

En 1994 se abrió la primera fosa de represaliados de la Guerra Civil Española (1936-1939), en el Pinar de Fuencaliente, en el que se hallaron 5 cadáveres, de los que estaba el del último alcalde republicano de Los Llanos de Aridane, Francisco González. Debido a la falta de recursos de la época, los médicos forenses no utilizaron técnicas de intervención arqueológica, ni pruebas de ADN. Una década después, en el 2005 Aralda Rodríguez denunció ante las autoridades la desaparición de su padre y su tío y aportó referencias ya que creía que podrían estar en la zona del Pinar de Fuencaliente. En julio de 2006 se encontraron restos humanos a unos 200 metros de la anterior fosa común que había sido localizada en 1994. El juzgado pidió la colaboración del Cabildo de La Palma para que sus arqueólogos supervisasen los trabajos en la segunda fosa, tras los cuales en ese mismo año se hallaron dos fosas con tres cadáveres cada una, y al año siguiente se localizaron otros dos cuerpos.

La Asociación de la Memoria Histórica de La Palma pidió en 2009 una subvención al Ministerio de Presidencia para ampliar la zona de búsqueda, con lo que se volvió a intervenir en la zona en la que en 1994 se habían encontrado a los 5 represaliados. No se encontraron más cuerpos, sin embargo, al hallar restos óseos se extrajeron de ellos muestras de ADN y se constató que uno de los cuerpos allí enterrados era el del padre de Aralda Rodríguez. El abogado de la Presidente por la Memoria Histórica de la isla de La Palma, solicitó al juzgado de Los Llanos de Aridane que se reabrieran las diligencias de 1994 y 2006 y se hicieran pruebas de ADN para hacer una identificación correcta de los cuerpos hallados, pero tal petición ha sido denegada por la Justicia y el Cabildo de la Isla, ha preferido permanecer al margen a pesar de que su presidente Anselmo Pestana ha expresado en varias ocasiones su intención de seguir colaborando.

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de La Palma; en los meses que siguieron al golpe militar del 18 de julio de 1936 se llevaron a cabo en La Palma una serie de asesinatos (desapariciones), es decir fusilamientos de oponentes al movimiento nacional, republicanos y afines llevados a cabo fuera del marco legal. Los cuerpos de las víctimas fueron enterrados en distintos puntos de la Isla.

Las desapariciones se llevaron a cabo entre octubre de 1936 y los primeros meses de 1937, coincidiendo con el mandato del comandante militar de Canarias, el general Ángel Dolla. Se estima que de los 44 desaparecidos entre 20 y 29 fueron ejecutados en el municipio de Fuencaliente, más concretamente en la zona del Pino del Consuelo.

La localización de fosas se presenta muy complicada por cuanto que su ubicación se basa exclusivamente en fuentes orales, muchas de ellas ni siquiera directas. No hay que olvidar que quienes pudieron ser testigos de aquellos acontecimientos hoy son centenarios y la mayoría han fallecido. Son sus hijos y nietos quienes recogen la memoria.

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La tercera entrega de una serie de cinco documentales retransmitida en su día por RTVE. “La Memoria Recobrada”, en este capítulo hace un repaso sobre la Guerra Civil Española en Canarias (1936-1939).

https://www.sociedadcanariaperiodismo.com/

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