Juan Santana | Se fueron los okupas y lloró mi amigo

Después de un año aguantando a unos okupas, que además de okupas son malas personas porque amargaban la vida muchas noches y madrugadas, decidieron irse y mi amigo lloró de felicidad. Hacían fiestas nocturnas dónde trapicheaban con drogas, música con alto volumen y un sin fin de sucesos interminables.

Estamos pasando momentos muy duros y todos los momentos son históricos obviamente. Que mala costumbre de los okupas, cuando dejan una casa echa un desastre y además roban todos los electrodomésticos. Una amiga alquiló su casa a unos senegaleses y también tuvo un problema parecido. Un día ve una furgoneta cargando muebles, pero estaban envueltos o empaquetados, pero no lo tuvo muy en cuenta. Pasó el tiempo y aquella tarde que estaba la niña viendo un álbum de fotos de la casa de Senegal, descubre que hasta la mesa y las sillas de la cocina eran de su casa en el Valle de San Lorenzo, los armarios, todo.

Lógicamente cuando no tienes dinero para pagar un alquiler, no pagas, pero la pregunta lógica es, «¿Por qué tienen que destrozar los inmuebles?». Demasiada maldad últimamente.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.