Juan Santana | Roban el teléfono móvil de colaboradora

Eva Barbuzano, colaboradora de éste periódico, fue a Madrid por obligación para hacer unos exámenes y desde el aeropuerto entró en una cafetería con tres amigas que fueron a recogerla. Sentadas en el interior, entró un joven haciéndose pasar por sordo mudo, con un cartón en sus manos y un texto escrito con su rollo de sordo mudo. Un profesional del menudeo y Eva que es una joven sin malas ideas hasta éste día lógicamente, jamás imaginó que le levantarían el teléfono cuando todavía no llevaba ni una hora y media en Madrid.

Imagina el mosqueo que agarras cuando pasa esto, porque actualmente los teléfonos móviles son parte de nuestros cuerpos y nos quitan en un Pis Pas, montón de información, imágenes, números de contactos, mensajes personales y un sin fin de todo y más.

Luego está dicha Cafetería que dejan entrar a cualquier energúmeno sin escrúpulos al local y no son rápidos o parece que ni quieren dejarles las grabaciones. Pero siendo positivos en actitud, gracias a Dios que estaba con amigas, que animaron y ayudaron poco a poco a conseguir un teléfono barato. Gracias a Dios, su teléfono estaba asegurado y tiene un localizador, porque ya sabemos que desde Madrid, el móvil viajo hasta Ceuta o Melilla y la Guardia Civil, ya está trabajando para capturar a quien tiene dicho teléfono y sabrá cómo llega a sus manos. Sabrá si fue quién robó o compró un material robado y dicha persona cuando conectó el teléfono, pudo comprobar los mensajes entrantes dónde lee, «Éste teléfono es robado, devuélvelo». Volvió a desconectarlo y volvió a encenderlo y ahora está enviándole mensajes haciéndose pasar como que es personal de Apple, pidiéndole toda la información de correos, direcciones y más. La Guardia Civil, advierte que no tenemos que dar ningún tipo de información personal y que han caído en la trampa con el localizador.

Ahora falta esperar, que los Agentes de la zona, vayan a visitar a los listillos y lo demás es lo demás. Recuerde cuando viaje, tenga mucho cuidado con sus pertenencias, porque en un Pis Pas, pueden viajar muy lejos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.