Juan Santana | Pedro Almeida en Santa Lucía y Granadilla

La música nos une de la mejor manera por y para siempre, con casualidades y causalidades. Mi padre me compró mi primera guitarra el mismo mes y año, que mataron a Víctor Jara en Chile y mis primeras clases fueron en la plaza de Sardina del Sur, con Andrés Morales y Antonio Luis, justamente con canciones de Víctor Jara.

En FP de Vecindario, hicimos una obra de teatro con Juan el chicha y más amigos, con el título «Chile Vencerá». Que conste que el protagonista de esta carta es Pedro Almeida, en paz descansa, de Sardina del Sur. Algunas parrandas tuvimos, pero comparto los mejores recuerdos.

Mi amigo Jaime llegó de América hace muchísimos años y coincidiendo con fiestas en Sardina. Primero lo llevé a ver a Noelia Vera, en la Casa de la Cultura y recuerdo pedirle a Noelia, que le dedicara una canción, la de «Que se quede el infinito sin estrellas». Después nos fuimos a mi casa y Pedro Almeida, me avisa de que irían con la parranda a buscarnos para seguir parrandeando por el pueblo y Jaime el americano, flipando en colores. Pasan los años y marcho a Tenerife a una nueva vida.

En 1.998 hablo con Víctor Jara, despierto pidiendo que nos echara una mano, para llegar arriba con la música y pagamos luchando por el bien. Al día siguiente, casualidad o causalidad que vienen hablar conmigo componentes del grupo folclórico Los Chasneros de Granadilla, porque desean que tocara en su aniversario, con Quilapayún (Victor Jara compuso algunas de sus canciones) y además venía el grupo Bejeque de Sardina del Sur, mi pueblo. Flipo en colores, pero más flipo cuando voy al salón de ensayo de Los Chasneros y encuentro a Pedro Almeida, en un fotón grandísimo, porque en esta carta Pedro es el protagonista. Pregunté, «Que hace Pedro ahí?». Estuvo tocando con Los Chasneros cuando vivió en Tenerife, algo que tampoco sabía.

Pasa el tiempo, cumplo la promesa a Víctor Jara y cuando casi me rindo, Bejeque me invita a tocar con ellos en el Teatro Víctor Jara de Vecindario (casualidad), que estaba a reventar y mi padre vio que la guitarra estaba bien aprovechada. Este año, fue la última vez que hablé con Pedro Almeida en Vecindario antes de la actuación, en Musiclandia, y en esta carta Pedro, es el protagonista, para recordar que la música nos une de la mejor manera.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.