Juan santana | No escucho el sonido de los aviones

Casi dos horas en la Cueva del Santo Hermano Pedro y hasta hace ocho meses molestaba el ruido de las turbinas de los aviones, pero ahora siento tristeza por no escucharlos, porque dichos aviones traen turismo, el pan de muchas familias. Esperamos que antes del primer domingo de diciembre, veamos colores de ropas alegres y muchos pelos rubios paseando y en las terrazas, pero huelo que será muy difícil, porque la humanidad está cambiando de mentalidad.

Después del confinamiento, los humanos están cambiando radicalmente de pensamiento y están tomando otra visión de la vida, especialmente del verdadero significado de la palabra «Libertad». Después de estar encerrados, confinados o con arresto domiciliario, dicho simpáticamente durante dos meses, muchos descubrimos que para ser felices no tenemos que necesariamente viajar muy lejos, especialmente quiénes tenemos la suerte de estar cerca de montañas y playas.

Los ingleses también tienen sus lindos paisajes para disfrutar de aires naturales, a no ser que tengan lluvias y siento que….. Las creencias personales, religiosas, la fe y la esperanza, mueven a las personas a rezar con sus estilos, según la cultura o educación social del país donde nacen y crecen.

En el sur de Tenerife, está el Santo Hermano Pedro y miles de personas acuden a visitar la cueva, encender la vela y pedirle ayuda. Muchas personas les piden solucionar el problema de la pandemia, especialmente las abuelas y además piden en voz alta, son las más preocupadas, porque la mayoría de fallecidos fueron los mayores y es normal que estén más preocupados.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.