Juan Santana | Los amigos del rey Aníbal te saludan

Cuando tenemos el coco comido, por tantas formas de pensar diferentes y al final todos terminamos sentados en la mesa, porque el foco de la vida es la comida y todo lo demás imaginación, descubres que una sonrisa sincera es la riqueza del Ser humano.

Aníbal es el protagonista de ésta carta, porque es amigo de sus amigos, con una filosofía sana sin saltar los muros de las complicaciones. En las infinitas tertulias reales y virtuales hablando del Rey Felipe, unos a favor y otros en contra, resulta que seré la única persona que tiene que explicar bien masticadito, que Felipe es una persona normal con un destino que no decidió. Nadie decide el destino y a saber si Felipe de vez en cuando sueña con ser una persona cómo el Rey Aníbal, tranquilamente llevando una vida lejos del mundanal enredo político, sembrando papas, riendo con amigos y sin guarda espaldas, sin republicanos o menganos tocando las pelotas porque piensan que son los más inteligentes.

Felipe está casado con Letizia, una mujer, que tenía y tiene mucho mundo, seguramente más que el mismo Rey Felipe y el Amor invisible unió sus almas, porque el destino escribe la historia de cada persona, pero la riqueza no es tener mucho dinero, sino tener lo imprescindible para «Vivir» y Vivir, es una palabra con un significado muy profundo. ¿Se imaginan al Rey Felipe en el cumpleaños de Aníbal en enero? Comiendo garbanzas, tomando buen vino, unas chuletas con papas arrugadas y mojo, con verdaderos amigos?.

Si el Rey Felipe viviera un cumpleaños con Aníbal, no haría falta que hicieran elecciones para eliminar la monarquía, porque Felipe mismo pedía la baja. Estamos saturados de tanto bombardeo morbosamente chungo y de vez en cuando, es bueno encontrarse con Aníbal, porque cargamos las baterías positivas de nuestros cerebros. ¡Viva el Rey Aníbal! Y paciencia al Rey Felipe para que aguante el bombardeo de los que sueñan con arreglar el mundo mintiéndose ellos mismos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.