Juan Santana | Lo qué pagan a la hija del Rey Felipe VI

Me encanta compartir tertulias con los qué están enfadados por el sueldo qué tiene la hija del Rey Felipe VI y gozo porque será que estamos entrados en añitos y las vemos venir, cuando estamos adelantando.

Los inteligentes del pueblo, no son conscientes de qué estamos hablando de una niña que no decidió su destino, nace y crece en un palacio, con diferentes normas y obligaciones, pero todo lo qué brilla no es oro, nunca mejor dicho en este caso. Muchos hemos nacido y crecido en el sistema monárquico con la suerte de vivir en paz y conscientes de que hubieron tiempos peores. La niña del Rey no tiene la suerte de poder pasear sola con amigas y demuestra una vez más que la libertad no tiene precio, pero sin duda alguna a los reyes y famosos por cualquier motivo, la libertad les sale un poco más cara.

Los más ignorantes no son conscientes cuando hablan de lo qué pagan a la hija del Rey, qué no es una persona normal de la calle y tiene un destino marcado con sus condiciones cómo todos las tenemos obviamente. Pero los más ignorantes al máximo nivel, son los qué cuando hablan o escriben, sueltan palabras mal sonantes, insultos a ráfaga y demuestran qué son pura chatarra de incultos del montón y perdón por escribir chatarra a quienes se sienten identificados.

Cada uno está en su sitio y teniendo en cuenta qué todos somos inteligentes, será mejor seguir cada uno en su sitio intentando mantener la paz a través del diálogo y cómo todos estamos relacionados con la pasta porque amor viene de Amortizar, el terreno afectivo del efectivo, la palabra paz viene de pasta, el Parlamento es pa’lamentarse, Diputados viene de di putadas y así sucesivamente, ¡Lo dicho!, vamos a seguir viviendo cómo podamos.

Los que tenemos ciertas edades y pasamos de los cincuenta, estamos en la bajadita y vemos subir a los que están convencidos de cambiar el mundo, pero si tienen suerte descubrirán qué el mundo nos cambia a nosotros. Digo si tienen suerte, porque si no descubren qué el mundo les cambia a nivel personal, estarán toda la vida tocando las pelotas. Cada uno tiene su destino y quien no entienda esto, ajo y agua.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.