Juan Santana | Lo mejor que hizo el Rey, «Irse»

Confieso qué toda mi vida admiré al Rey Juan Carlos, por su talento y talante, por su forma de ser, una actitud sociable y positiva. Que nadie venga a decirme los errores del rey porque nada ni nadie es perfecto, y confieso mi tristeza interior por todos los sucesos qué actualmente estamos viviendo, comenzando por los propios problemas personales.

Todos tenemos nuestras vidas personales con aquellas penas y cuando leo decenas de comentarios groseros en las redes sociales bombardeando al Rey, sale una sonrisa por mi boca y a la misma vez soñando despierto y preguntándome, ¿Serán Santos todos estos maleducados energúmenos qué son capaces de escribir y compartir así de esta manera?. Obviamente no estoy a favor de que salga por pata del país el rey emérito, pero siendo emérito es un punto a favor, para tomar esta dura decisión y muchos puntos por despedirse de su hijo Felipe, el Nuevo Rey de España que hasta el momento es casi perfecto.

Nací y crecí con un Régimen Monárquico, orgulloso estoy de ser afortunado moralmente hablando porque los dos reyes españoles fomentan la Educación Brutal y hablo de moralidad y comportamientos. En el tema económico no descubro la pólvora cuando digo, qué millones y millones de familias están destrozadas por culpa del ansiado dinero. La avaricia rompe el ser humano en general porque somos mayoritariamente dañinos, capullos, ignorantes sin ánimos de insultar, porque nos matamos por tener y tener, comprar y comprar, después me dijo un arriero qué lo que hay que saber es llegar.

La comidilla en las Noticias y tertulias televisivas especialmente durante algún tiempo, sea poco o mucho, será el tema del Rey Juan Carlos y los ancestrales cómo Jordi Pujol, Puigdemon y los políticos tomarán un descanso. Los qué no descansan nunca son muchas gallinas del pueblo que jamás paran de cacarear insultando felizmente cómo ignorantes felices qué ellos creen ser, pero olvidamos qué todos tenemos nuestros errores y nuestros conocidos más cercanos qué en silencio sonríen diciendo, «Está éste para hablar de nadie».

El Rey se va para descansar de una larga vida que él no decidió, porque no huye y con la edad qué tiene merece esconderse de la manada de enterados y mentirosos falsos qué están gozando mientras esté rollo esté caminando, especialmente los políticos qué hablan demasiado. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.