Juan Santana | Las pateras con pobres desesperados

Escribir o opinar sobre este tema es muy delicado, porque abundan los Amigos de la Paz y el Amor, los que desde sus culos posados en los sillones sueltan frases cómo, «Si tuviera una habitación más en casa, invitaría a una persona que llega de otros países a quedarse con mi familia». También pueden llamarte racista a la mínima, pero es debido a la ignorancia de Alto Nivel y digo ignorancia sin ánimo de insultar.

El otro día comenté a un amigo de la paz y el amor que insultaba a quiénes están preocupados por este tema una pregunta y pienso que le llegó al corazón. Dicha persona decía que dejaría quedarse en su casa con su familia un pobre desgraciado que llega en patera. Entonces respondí a su frase, «¿Dejarías meter en tu casa a una persona que no sabes quién es, de dónde es, ni cómo es?». Ese es el miedo o la preocupación en estos momentos y era la preocupación que siempre hubo que tener.

El Coronabicho está extendido por todo el Planeta y obviamente todos queremos alejarnos de un invisible y las mafias aprovechan este negocio, como cualquier empresa de comestibles y bebidas. Se trata de que no hay personal sanitario y de seguridad para tanto movimiento en estas Islas qué siempre han sido ignoradas hasta por los mismos habitantes. Incluso hay quién opina, que esto es el principio del fin, que llegará el día que vengan cientos de pateras juntas y pregunto a los amigos de la paz y del amor, «¿Que haremos si esto sucediera?». ¿A cuántas personas del Planeta les preocupaba de corazón el problema de Venezuela?, ¿A cuántos humanos les preocupa de Verdad el hambre en el mundo?. A quién de verdad les importa es a quienes las sufren y los demás a darle a la lengua o pulsar teclados con frases lindas y maravillosas o fotitas con montajes. Son muy pocas personas las que de verdad mueven el culo por los más necesitados y siempre aparecerá el mal.

Recuerdo cuando acogimos en casa durante cinco veranos a una niña del Sáhara y además fuimos a los Campos de Refugiados a llevar Ayuda Humanitaria, algunos marroquíes me decían si yo era amigo de los saharauis y les tenía que responder con mala leche, «Soy amigo de quién me da la gana y los niños no tienen culpa de las idioteces adultas».

En fin, reflexionar es muy bueno para la salud. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, porque el tiempo es el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.

 

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