Juan Santana | Las inseguridades y la desconfianza

Las inseguridades y la desconfianza, son actitudes que atacan al sistema nervioso, crean malestar, mal rollo, malas vibraciones y son muy malas para una sociedad qué en su gran mayoría perdió el norte y el sur. Frases como, «No sé, tal vez, en cuánto pueda te doy un toque, te llamo en cuanto sepa algo, no te preocupes qué todos nos veremos en la bajadita, está desayunando, hoy no ha venido y tampoco sé si vendrá, falta la firma del interventor, no sabemos cuándo acabará el tema del coronavirus y  infinitas frases cómo para publicar un libro» son las qué van cargando el cerebro de información y terminan saturando a millones de personas.

Son muchos los qué terminan mandando al carajo el sistema qué cada día está agrietándose lentamente sin prisas y sin pausa. Los gobernantes son ignorantes pensando qué el planeta está formado por sus familiares, amigos, afiliados y conocidos, pero es culpa del egocentrismo y con la teoría llevada a la práctica de que el político es el reflejo del pueblo, sin duda alguna «Todos somos iguales».

Las personas marcamos momentos con millones de personas enganchadas a la red,  y muchos creen qué son catedráticos políticos y escriben qué parecen estar descubriendo la pólvora y cuando miras su historial ves qué solamente sudan cuando están follando, porque no han currado jamás en su vida ni en bajada, y son niñatos de afortunados padres económicamente hablando, con cerebros justos para pasar el día. ¿Cómo crees qué pueden sentirse las personas qué han pasado por las verdaderas experiencias de la vida?.

Las personas qué han sido muy buenas, fueron golfas por obligación y curiosidad están haciendo inventario y las cuentas no les salen. El materialismo es una enfermedad humana desde qué comenzó a formarse el planeta, tocar y descubrir cosas, para llegar a la conclusión final, de qué la riqueza está dentro de nosotros y no hace falta ir muy lejos.

Ayer preguntaba un amigo, ¿Qué opinas de la movida del hotel de la Tejita con los ecologistas encima de la grúa?. Mi respuesta son preguntas, ¿Para qué queremos un hotel con tantos vacíos?. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.