Juan Santana | La Cochinilla y la Moción de Censura

En 1.976 en la Aldea San Nicolás de Tolentino en Gran Canaria, pagaban el kilo de cochinilla a 400 pesetas, 2’50 € ahora. Un kilo era llenar media lata de Aceite de Oliva, las que llevaban cinco litros de aceite. Estabas cuatro o cinco horas con una cuchara sopera, raspando cochinilla dentro de la lata y con las cuatrocientas pesetas, podías ir a gozar en la fiesta del Charco, tomando Agua de Moya, que era buenísima, parecido al Clipper de fresa y costaba diez pesetas el vaso. Además, podía montar en los cochitos de choque y muchas cosas más.

Han pasado muchos años y hasta hace pocos años, pagaban 250€, 40.000 pesetas y actualmente no vale nada. Eran tiempos de tomar leche de cabras, ovejas y vacas, hasta que llegaron los tetrabrik con leche desnatada o sin lactosa y ahora las cabras llevan pendientes en las orejas con su numeración, con el cuento de estar controladas por seguridad moral, saludable y económica. Sin olvidar a las cabras libres en las montañas, que de vez en cuando algunos responsables o indeseables del Gobierno de Canarias, ordenan matarlas con el argumento de que son muchas y están dañando la naturaleza, que locuras.

El ser humano es dañino, desde los tiempos cavernarios y mutuamente no deja de hacerse daño con cualquier disculpa y el tiempo nos llevó hasta hoy, dónde somos demasiados millones viviendo con la lengua y los más astutos serán los que arrastran más mayoría de masas. El planeta es un mundo de compra y venta, un gran mercado invadido de mercadillos, porque absolutamente todo es vendible, hasta la misma agua. Actualmente la política en este país, España, la vivimos con una Moción de Censura y usted preguntará, «Que tiene que ver la Cochinilla con la Moción de Censura?». Y le respondo, «No tiene que ver nada». Seguimos igual que desde el principio de la era, luchando mutuamente por tener el poder total de nada, porque al final no somos nada, no somos nadie y somos alguien más que pasaba por aquí. Con la que tenemos encima, sin entrar en detalles y los políticos hablando de Moción de Censura, en las tertulias de los diferentes medios de comunicación y en las redes ni te cuento.

En fin…. Vamos a Vivir los que puedan y Vivir es una palabra con un significado muy profundo. Cada uno sabe sus cosas y todos tenemos una forma de ver la Vida, con o sin Cochinilla. Esto está más enredado que una mosca en la telaraña.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.