Juan Santana | Homenaje a Nati, de Adeje. Tenerife

Una vez escuché al párroco y amigo Juan Carlos, cuando estaba en El Fraile (Arona en Tenerife), decir, «Lo triste no es morir, sino no haber vivido» y tiene toda la razón. No tuve la suerte de haber conocido personalmente a Nati, pero en su despedida quedó demostrado que era muy querida, porque las flores no cabían en el Campo Santo, hubieron muchas lágrimas y muchísimo Amor.

Dejó dos semillas, un hijo y una hija, sin olvidar a sus nietos. Un nieto había pintado una camiseta con sus manos marcadas y se fue con ella puesta. Cuando estábamos acompañando por la mañana, observaba cómo un pájaro volaba muy cerca de los presentes sin miedo, posándose dónde quería y parecía estar esperándola para volar al Cielo dónde todos iremos cuando nos marca el destino.

Natividad es un nombre precioso, igual que ella y así también se llama mi madre. Nati, tiene ocho hermanos y un ejército de sobrinos, con su misma sangre. En el lugar estaban algunos compañeros de trabajo que solamente les faltaba jurar que Nati era una Diosa, un Alma Buena, que siempre tenía la mejor actitud ante la Vida y esto ayuda a enseñar a los demás cuál es el Mejor Comportamiento, fomentando la Mejor Educación. Allá dónde está, descansará en Paz, junto a todos los Seres Queridos y estarán observando desde el Cielo.

Cómo siempre hacemos los más creyentes, encendí su vela sabiendo que saludará a todos nuestros familiares que ya marcharon. Un abrazo fuertísimo Nati y Felicidades por ser una Gran Maestra, demostrado a través de la Educación Brutal que diste a tus hijos y nietos, además de Todas las Palabras Lindas que dicen de ti, todos los que te conocieron. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan santana.