Juan Santana | Felices Fiestas a Todos los que nombro

Felices Fiestas a Todas las personas que nombraré y si no estás no te enfades, porque sabes que te quiero de todas formas, con nuestros errores y nuestras virtudes.

¿Cuantos amigos reales tenemos? Estoy refiriéndome a los amigos auténticos, a los que esconden el sufrimiento cuando están heridos mentalmente porque inconscientemente sin querer nos hacemos daños inesperados y nos perdonamos mutuamente sin decirlo. Sin embargo cuando nos tropezamos en el camino de la Vida, sonreímos ignorando nuestros errores y nuestras penas, e incluso en estos tiempos a pesar del virus famoso, nos abrazamos pasándonos por el forro el contagio, porque el amor está por encima de una pandemia que nos tiene acorralados en todos los sentidos.

Si no llego a nombrarte es porque el espacio y el tiempo está limitado, es la vida misma y bien sabes que deseamos estar juntos aunque sea un ratito para compartir cualquier tema, para vernos las caras que son el espejo del alma. Te quiero y lo sabes y sin falsedad cómo los mensajes estúpidos navideños enviados por Messenger o WhatsApp que dicen, «Los amigos son cómo las estrellas, aunque están muy lejos, siempre estarán ahí» ¡Por favor!, muchos de esos amigos son también cómo las estrellas, entre más lejos, mejor.

Tú sabes que ha pasado el tiempo y de pronto son años, se nos va la vida. Cómo dice la canción de Pablo Milanés, «El tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos». No hay valores morales, en las redes sociales tenemos millones de personas comentando y nadie saluda ni se despide cuando termina, ni siquiera hay control de horarios. Sin embargo, en éste periódico, si tenemos control de horarios porque cada día estoy deseando saber que sucede por el mundo, especialmente por mi zona más cercana.

Si no te he nombrado, es porque no te conozco y siempre estás ahí, seas amigo real o virtual, pero siempre estás ahí. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. Te seré sincero, estoy convencido de que el próximo año, nos venderán que estamos mucho peor los amargados de turno, pero quién tiene que estar bien, somos nosotros mismos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.