Juan Santana | Desde la Centinela con Amor

Desde la Centinela, situada en la zona del Valle San Lorenzo en Arona, en el sur de Tenerife, podemos disfrutar de un paisaje espectacular, maravilloso, con su estilo propio y es de los pocos lugares del mundo dónde podrás reflexionar en silencio.

Cuando el Restaurante con su mirador estaba regentado por Carmen, amiga de muchos y excelente persona, la zona estaba más limpia, porque ahora algunos energúmenos suben a la Centinela y dejan sus basuras, pero esto es la comidilla interminable de siempre y desgraciadamente extendiéndose por todo el planeta.

Desde la Centinela puedes ver gran parte del sur de Tenerife, sentir el aire limpio y fresco, mientras reflexionamos positivamente para seguir luchando por un Mundo Mejor. Tenemos millones de motivos para disfrutar de la Vida y es obvio qué muchas personas en el Planeta están sufriendo penas, pero la Vida es así, no la hemos inventado nosotros. En estos meses anteriores tuvimos que estar confinados por obligación, pero fueron experiencias positivas para millones de personas, porque descubren qué la mayor riqueza es el Tiempo y perdieron mucho con tonterías por ambiciones y infinidad de tonterías qué sobran totalmente.

Tierra, mar y aire limpio es fundamental para la salud, pero estamos caminando al revés, porque la Educación está en grado 0. Los humanos «No estamos educados para ser felices», el ser humano es dañino de nacimiento y es feliz derrochando y malgastando el tiempo con tonterías, por culpa de la avaricia y especialmente con las mentiras. Pero siento una gran mayoría de buenas personas y buenas vibraciones, qué están manteniendo el barco a flote.

Los buenos padres, los educadores, los artistas de todo tipo y muchas personas de la calle positivas nos transmitimos Buenas Vibraciones mutuamente y ojalá los políticos hicieran lo mismo, porque no dan la talla ninguno.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.