Juan Santana | Cuando Dios no deja las cosas claras

Dios es una energía interior que sentimos aquellos que nos consideramos «Soldados de Dios». Una imagen vale más que mil palabras y en el planeta tenemos infinitas imágenes, pero cómo estamos hablando de Dios, nombraré algunas de dichas imágenes. Cuando éramos niños por los años 1.970 la imagen de Dios era similar a la de El Corte Inglés, con un triángulo, pero con el dibujo de un ojo en su interior, simbolizando que Dios observa absolutamente todo.

La imagen de la cruz con Jesucristo clavado, según la historia de la Biblia, para los soldados de Dios, simboliza más allá del come cocos sin entrar en detalles. Nos está diciendo que el ser humano que es buena persona, será apaleado por todos lados y clavados, sin entrar en más detalles. La pregunta es, «¿Quiénes son los buenos y quiénes son los malos?». Todos somos tan maravillosos, que da gusto vernos. Millones de personas estamos educados con la palabra «Dios» y nadie podrá negarme que la palabra Dios existe, porque sin duda alguna tiene dos sílabas y dos consonantes.

El asunto del famoso virus Covi nos está dejando trastornados, porque parece que son los asesinos invisibles que estarán creados por los mismos humanos voluntariamente o nació sin quererlo ni esperarlo. Pero ésta carta está inspirada en el Obispo Bernardo de Tenerife, en Canarias, porque es la comidilla con el tema de la famosa vacuna y mi opinión personal es que «Absolutamente todas las personas que están en contacto con otras muchas deberían vacunarse los primeros», pero cómo todos estamos juntos como hermanos miembros de una Iglesia y vamos caminando a el encuentro del Señor, solamente nos queda que Dios nos cuente algo, porque por lo visto ni Dios arregla el tema del Covi y cómo según la Biblia, «Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza», hago una segunda pregunta, «¿Dios hizo a el hombre a su imagen y semejanza?». Entonces Dios también mentía, porque cómo nos hizo a su imagen y semejanza y todo Dios miente. Ditosadios, que noganaunopadisgustos.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.