Juan santana | Ser Alcalde lagunero en Tiempos Revueltos

Cuando voy a La Laguna suelo pasear por las calles relajantes, donde todavía se conserva la estética de sus fachadas ancestrales, disfrutando de las almas felices qué caminan por algunas calles todavía con los pisos de piedras, gente guapa y buscando algo o a alguien cómo la gran mayoría de los habitantes del planeta.

Hace tiempo qué no damos éste paseo y espero que sea más pronto que tarde, para visitar a Yeray cómo siempre hago desde antes de llegar a la alcaldía y así pediré que haga un resumen de su trabajo cómo alcalde lagunero.

Las calles estuvieron vacías dos meses, pero prefiero decir que las calles estaban descansando de los pesos humanos, de los tacones y sus ruidos, de colillas qué algunos tiran dónde quieren y del sonido de infinitas tertulias.

Ser Alcalde en Tiempos de confinamiento no sabemos si será mejor o peor, es algo novedoso, pero no podemos mentirnos a nosotros mismos, en el sentido de qué si no se mueve el mercado, todo será derrumbado. No sé si el Alcalde sale poco o casi nada en otros medios de comunicación o seré yo, que no leo otros medios de comunicación, pero desde qué tenga la oportunidad nos daremos el saludo personal con la sonrisa sincera.

Cuando eres Alcalde tienes obligación de pasear por los barrios de su Municipio, escuchar a los vecinos y atender a sus problemas sociales si los hubiera o hubiese qué siempre tenemos.

Estimado lector y estimado Yeray, espero qué estén bien y gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.

 

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