Jesús Millán Muñoz | “El Beato de Liébana: Morgan o Magius”

El Beato de Liébana es un comentario al Apocalipsis realizados por este monje, cuyo nombre fue Beato, masculino de Beatriz, algunos de ellos se iluminaron, entre otros el denominado: Pierpoint o Morgan o Magius.

De los veinticuatro beatos iluminados que han quedado, de una treintena conservados, hasta donde conozco, existen dos beatos en la Morgan Library, y en muchos comentarios se confunden como si fuese solo uno, el denominado Beato de Tábara, con 112 miniaturas, en escritura gótica, del siglo XIII. Y el manuscrito de San Miguel de la Escalada, con 89 miniaturas, en letra visigótica, del siglo X, ambos están en Nueva York, en la Morgan Library.

El libro denominado Beato de Liébana, es un comentario al Apocalipsis realizado por un monje llamado Beato de Liébana (730-798), que habitó la segunda parte de su vida, en el monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria, escribió una primera versión, en el 776 y una segunda en el 786.

Siempre se ha indicado, que redactó dicha obra, debido a diversas causas, una de ellas, la situación sociopolítica de la España de aquella época, la situación del adopcionismo del obispo Elipando de Toledo que adoptó dicha herejía, el incentivar la creencia de que el apóstol Santiago estuvo en Galicia, una especie de esperanza ante la creación de los nuevos reinos cristianos en el Norte peninsular, el temor al milenarismo o fin del mundo, etc.

Según los especialistas a partir de ese texto original, a lo largo de varios siglos, se editaron, entonces se copiaron a mano, distintas versiones o libros basados en el Apocalipsis del Beato de Liébana, ciertamente, esta obra no solo incluía párrafos de dicho libro de la Biblia, sino comentarios de autores de la patrística a este libro, por ejemplo de san Agustín de Hipona, san Isidoro de Sevilla, Jerónimo de Estridón, etc.

Pero algunos de estos textos, encargados por reyes, para su biblioteca particular o para donación a monasterios, los encargaron no solo con el texto, sino que se iluminarán-ilustrarán-pintarán-miniaturizarán es decir, con ilustraciones-pinturas en sus páginas… Uno, de ellos, es el que comentamos en este artículo.

Se considera que el autor es Magius, encargado para el Monasterio de San Miguel de Escalada, realizado entre el año 922 y 958, aunque se piensa que se realizó en el “escriptorio” de San Salvador de Tábara.

Lo primero que deberíamos recordar, que posiblemente Magius o Maius, es uno de los primeros pintores o artistas plásticos, que se conocen con su nombre de la Península Ibérica, no podríamos entender todo el gran arte del barroco español, es decir a Velázquez, Murillo, Zurbarán, sin el arte del Renacimiento, El Greco, Miguel Ángel, Rafael, Leonardo, pero tampoco, podríamos entenderlo, sin la pintura gótica de la Península, ni de Europa, pero tampoco sin la pintura románica, sea en frisos de pared o murales o sea en los libros medievales, Biblias moralizadas y Beatos.

Este libro-beato, es una de las obras geniales de la humanidad, quizás por estar escrito y pintado en un libro-códice, en pergamino, con ilustraciones pequeñas, no somos conscientes, que en sentido estricto, tienen el mismo valor, que la Capilla de San Isidoro de León, pero realizados varios siglos antes. Es decir, el programa iconográfico, de significantes y significados, de contenidos y continentes, tiene el mismo grado de esteticidad, de valor, de mensaje, de programa estético y conceptual, cierto es, con las condicionamientos de la época, porque aunque somos conscientes, que el siglo diecinueve no es lo mismo que el veinte o el veintiuno, no somos tanto, que el siglo octavo, del monje Beato, no es lo mismo, que el del diez, que es la ilustración de este Beato de Morgan, ni de las pinturas de San Isidoro del siglo XII.

Creo y estimo que este Beato y otros ilustrados, tienen la misma categoría estética y conceptual, que los grandes vitrales góticos o los murales pictóricos, diríamos, salvando las distancias, que estos códices son las capillas sixtinas pintadas en pergamino, porque en ellas, se introducen multitud de significados, no solo religiosos o metafísicos o espirituales, sino también, expresión de la vida normal y diaria y rutinaria, es decir, no solo costumbres, sino aspectos sociopolíticos. Es decir, la vida y la historia están pululando en esta obra, en todos los códices o beatos medievales que se han conservado una treintena, de ellos una veintena con ilustraciones.

Que el original de esta obra, este Beato que estamos comentando, no se encuentre en la península Ibérica, no quiere decir, que no es una obra específicamente de esta geografía y de esta historia, es decir, es nuestro precedente y precursor, en el modo de entender y comprender el mundo. Un pueblo es su arte, y su arte es su pueblo. Reivindiquemos esta obra, como la creación de un pueblo que ha estado respirando aire durante siglos, que ha estado buscando, como todo colectivo el vivir y el sobrevivir, y, hagamos un esfuerzo por recordar, que Magius, es uno de los grandes pintores del mundo occidental, y desde luego de Hispania…

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