J. Santana | No es lo mismo un Arroz Amarillo, que Una Paella. Con Barbuzano

Esta semana toca la receta de una buena paella, a la mano del amigo José Luis Barbuzano, esperando que usted estimado lector la haga mejor o por lo menos que lo crea así. Necesitamos cebolla, tomate, un pimiento rojo pequeño o la mitad de uno grande. Preparamos el caldo de pescado con la batidora, con una cabeza de pescado, una cebolla, tres tomates maduros y dos dientes de ajo, pero lo dejamos guardado para cuando llegue su turno. Preparamos primeramente una pequeña fritura en la paellera, o un sartén grande o un caldero, para freír el pescadito y escribiendo ya se me está haciendo la boca agua. Guardamos también unos langostinos y si tienes lapitas y pulpo, mejor, aunque tampoco pasa nada si estás flojo de perras y añades unas latas de atún y sardinas, mejillones congelados y algún cangrejo. La calidad siempre será distinta según los productos obviamente, pero siempre será buena.

Según el arroz que hagamos, será la cantidad de agua y esta vez José Luis, deja claro que por cada taza de arroz, lleva dos tazas y media de agua, es decir, medimos el agua a la hora de hacer el caldo pescado, para que salga perfecto. Metemos en la batidora dos tazas y media de agua, dos o tres tomates, una cebolla y dos dientes de ajo todo bien picado y dejamos preparado el caldo con la batidora. Preparamos la mini fritura para freír el pescado con un pizco de sal más un poquito de aceite y cuando esté frito el pescado, metemos el arroz, pero apagamos el fuego y revolvemos el arroz para que el sabor del pescado vaya entrando en el grano. A los cinco minutos vuelves a encender el fuego y añades el caldo, con el toque especial que sería que una vez añades el colorante, exprimes un limón para que sea del máximo nivel.

En caso de hacerlo en una paellera o en un sartén bien hondo, vamos fijándonos y cuando quede poco por hacerse sin olvidar que cuando añadimos el arroz solamente lo revolvemos un poco, no hace falta estar revolviendo más. Cuando esté casi hecho, colocamos encima los trozos de pimiento rojo, las gambas y los mejillones bien colocaditos y tapamos con platina, apagando el fuego lógicamente. Así entendí como se hace estimado lector, es decir, que igual falta o sobra algo, pero eso ya lo explicará el amigo Barbuzano en el apartado de comentarios, porque él es el profesional. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá. Especialmente gracias a Barbuzano, por dedicar un poco de tu tiempo y sabiduría a los lectores tragones, comenzando por mí.

Por: Juan Santana.

 

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