J. Santana | Feliz Día de la Amistad a las Familias Especiales

Cuando voy por la zona del Hotel Columbus en Tenerife, cruzando el paso de peatones, Antonio con sonrisa de oreja a oreja grita, “¡Juan!, aquí tienes a mi padre fiel lector de el digital sur, recordándome a las películas del Western. Los hombres sentados en la terraza, fumando la cachimba, haciendo un recorrido a lo vivido. Su padre, Ramón emigró a Inglaterra por 1.961 hasta el ochenta, curró la tierra, en bares y montón de historias para escribir un pequeño libro de la vida plasmada para no parecer que no vale nada. Antonio está orgulloso de ser, por encima de todo ser persona es el premio de cualquier padre y Ramón como millones de padres sufrió, sin embargo seguimos Vivos para contarlo. Felicidades a Ramón, por seguir Vivo con Isabel, Celia y Antonio crecidos con el paso del tiempo.

Tienen la suerte de sentarse juntos en la mesa aunque sea un par de veces al año, sin olvidar al nieto, la nueva semilla creciendo en estos tiempos del Planeta entremezclado hasta los mismos corazones. Deseo compartir una historia de un amigo que según él, hizo feliz a una familia de Austria por el año 1.987 cuando estaba en la barra de un bar y una chica miraba fijamente a sus ojos. Acercándose a ella preguntó, ¿Por qué me miras tanto?. Ella sacó una foto de su bolso dónde había un grupo de personas en medio de una hoguera y un hombre parecía su hermano gemelo. Ella le dice, que es su marido, que lo ama con todo su corazón, pero no puede tener hijos y quería hacer un trato moral muy serio. Su marido estaba en Austria consciente de la misión, buscar a un hombre parecido para acostarse con él con deseo de quedarse embarazada para tener un hijo. Mi amigo confiesa sentirse atraído por esta mujer y aprobó el trato con la condición, de que si quedaba embarazada, que llamara a un teléfono que dejó, aunque sea para saber que tenía un hijo por esos mundos fruto de un Pacto Legal Moral.

Estuvieron dos semanas haciendo el amor día y noche, en el suelo, en la cama, en el baño, incluso decía que hacía el amor con ella dormida en el sofá, en la piscina y  encima de la mesa. Ella marchó a su país y cuando había pasado más de un año, el padre del amigo le dijo, “Una chica extranjera llamó para pedirme que te dijera, gracias por todo de parte de una familia de tres personas muy felices”. La tristeza de mi amigo, es no haberle confesado al padre en paz descanse que tenía un nieto o una nieta en Austria, pero si existe el más allá, seguramente estará al corriente. Felicidades Ramón y a toda la familia, por seguir compartiendo miradas.

Por: Juan Santana.

 

2 Commentarios en "J. Santana | Feliz Día de la Amistad a las Familias Especiales"

  1. Gracias Juan por valorar la vida de mi familia que no ha sido un camino de Rosas , pero aqui estamos con salud y al pie del pañon
    un abrazo

  2. Gracias Juan un fuerte abrazo

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