El Belén

Por María de la Luz.

Sobre el techo del establo, aquel Pastorcito inclinado hacia adelante y con su mano en la frente miraba a uno y otro lado buscando la ubicación de la estrella. Estaba muy preocupado porque la estrella se había movido en varias ocasiones y no quería perderla de vista. Por esa razón, se había pasado gran parte de la tarde caminando de un lado a otro dentro de  aquella pequeña aldea donde vivía con sus padres. Las ovejas yacían esparcidas por todo el lugar y los pastores reunidos en grupos de dos o tres, no dejaban de hablar de la enorme y brillante estrella que había aparecido desde tempranas horas, en el cielo.

 

-A Vicky le encantaba el Belén. En cuanto su madre terminaba de armarlo, pasaba largos ratos sentadita en el piso frente al portal imaginando historias-.

Mientras tanto en la fuente del pueblo el ángel se había detenido a beber agua, pues tenía mucha sed y descansaba sentado a los pies de la misma con sus enormes alas azules. Los tres Reyes, montados en sus camellos venían muy despacio, todavía lejos del pueblo. El Pastorcito al divisarlos desde la copa de una palmera donde se había subido antes de que anocheciera, abrigó la esperanza de que vinieran cargados con muchos regalos.

-Para la niña, los protagonistas de sus historias eran El Pastorcito, La Estrella y El ángel. Y siempre había pensado que nadie tenía tanta suerte como el pastorcito, que vivía en el Belén, un lugar mágico y bonito-.

Un poco cansado, pues desde muy temprano en la mañana había salido a la faena de arrear las ovejas con su padre, el pastorcito decidió acostarse por un rato dentro del establo. En el lugar había una mula y un buey que tranquilos y sin sorprenderse por su presencia, le permitieron echarse sobre la paja amontonada a la izquierda, donde cerró sus ojos por unos instantes, pensando en la enorme y brillante estrella, que había ocupado sus pensamientos aquel día. Al escuchar el llanto suave y tierno de un bebé abrió sus ojos y su sorpresa fue muy grande al ver aquella bella escena dentro del establo. Una pareja y un bebé recién nacido puesto sobre un pesebre aparecieron ante sus ojos, el lugar estaba iluminado por una luz muy intensa y los tres reyes estaban sentados a la derecha contemplando aquel niño. Cuando quiso salir del establo todas las gentes del pueblo amontonadas en la puerta casi se lo impidieron, pero logró hacerlo, quería ver donde estaba su estrella y donde estaban los regalos que habían traído los reyes. Una ligera y fría brisa le dio en la cara y el Ángel alzaba su vuelo, no pudiendo evitarlo volvió sobre sus pasos y se asomó por la ventana de aquel humilde establo para contemplar al hermoso niño recién nacido…

-Aquella tarde, como muchas otras, Vicky había imaginado esta linda historia que no pudo concluir porque su madre la llamó para que fuera a cenar. Ya tendría tiempo de darle un final, pensaba para sí misma, mientras encendía las luces del belén y se dirigía a tomar su cena.

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