Un paseo por nuestros antepasados del Western

Por Juan Santana.

El mundo de las normas y costumbres regidos por la educación individual y social es fantástico, porque tenemos infinitos ejemplos donde podemos vivir acontecimientos maravillosos mirando de forma positiva, para no caer en el pozo de los amargados sin causa. Comparto este día cuando nos fuimos al Sioux City para grabar algunas imágenes del lugar, para un documental entremezclado con película, basado en hechos reales sobre la vida de una persona, que además trabajó durante veinticinco años en este poblado. También tengo que añadir, que trabajé durante nueve años, desde 1.984 a 1.993 y mi labor era hacer todos los carteles al estilo western y por las noches, en la barra del saloon, porque había mucho curro.

Todos los días había un espectáculo a las doce y otro a las seis de la tarde, pero de martes a viernes, hacían barbacoas, con espectáculos, música country en directo y barra libre, con bebidas baratas, que con un par de vasos parecían ir de lsd con la cabeza virada al revés. Recuerdo un whisky que la botella tenía forma de un ataúd, de marca MG5, que era pura dinamita. Una vez llevé una botella de estas a una fiesta con unos amigos y por poco, nos morimos, chiquita mierda de whisky y ese día comprendí porqué los turistas, perdían el control, alquilaban caballos, compraban chalecos de vaqueros, pistolas de fogueos y estaban dando el coñazo dando tiros, desde las ocho de la tarde hasta las doce la noche, cuando terminaba la fiesta. Pagaban por una barbacoa de pollos, chuletas, papas y ensalada, más barra libre, una cuatro mil pesetas, que serían ahora veinticuatro euros, sin olvidar el espectáculo de indios apaches y la banda de música dando caña con canciones famosas.

Ahí estuvo un señor currando durante veinticinco años y falleció, por eso fuimos a tomar algunos vídeos, sin olvidar que yo estuve nueve años, pero las cosas han cambiado y de los aproximadamente cincuenta operarios, quedaban dos solamente, un italiano especialista en tirar cuchillos y utilizar el látigo, más una inglesa del can can. Tuvo que bajar desde el poblado un abogado de la empresa del conde para asegurarse de que no mentíamos y pudimos pasar, pero nos suplicó que no tomáramos imágenes de los niños, porque podían multar. Por lo visto tiene algunas multas porque han aparecido niños en fotos de su facebook y por eso dije al principio, que el mundo de las normas y costumbres regidos por la educación individual y social es fantástico. La verdad es que en este mundo estamos y no estamos. Siento que arrastramos sangre de todas las evoluciones y algunos tenemos la suerte de pasear por escenarios con nuestras almas vacilando y riéndonos de nosotros mismos. Ser consciente de no ser nadie, da fuerzas para sentir que si eres alguien y Vivir con mayúscula. Gracias por leer.

Un saludo.

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