Juan Santana | Granadilla, Arona y Pozo Izquierdo

Alfredo son Guillermo y Nuria Oval,

Granadilla, Arona y Pozo Izquierdo

Mis cartas hay que leerlas, porque los títulos no dicen nada y deseo fomentar la lectura. Toca hablar de los padres y todos los padres son buenas personas con sus errores y sus virtudes obviamente.

En quince minutos que hablé con el amigo Alfredo, Policía Local de Arona en el sur de Tenerife comentaba algo digno de compartir con su permiso y fue sobre el tema de los padres, sin olvidar que muchos niños no tienen, no los han conocido o sencillamente no supieron educar bien a sus hijos de la mejor forma, para que tuvieran un futuro más o menos maravilloso.

Alfredo es amigo mío desde hace más de veinte años y hemos compartido buenas tertulias, algunos cubatas y algún café. Alguno conocimos a una mujer de Alfredo que amó muchísimo y falleció hace mucho tiempo y también su hermano Policía portuario.

Todos tenemos buenos amigos que se han quedado en el camino y nos están esperando cuando el destino nos marque. Alfredo contó una historia de cuando tenía menos de veinte años digna de reflexionar y recuerda cuando su padre le obligaba a estar en casa a las diez de la noche.

Alfredo se enfadaba mucho con su padre, pensando que era el malo de la película y le decía que otros padres «si» dejaban salir a sus amigos, especialmente al amigo X, hasta las doce de la noche o más, pero a el padre de Alfredo le importaba un rábano, a las diez en casa  y punto pelota, te guste o no te guste y obligándole a estudiar.

Alfredo logró la plaza de Policía Local en Arona y jamás olvidará aquel día que tuvo que acudir a un servicio muy triste.

Resulta que dicho servicio era ir donde estaba el amigo X muerto por una sobredosis y además tenía todavía la jeringuilla clavada en las venas y ahí fue cuando Alfredo comprendió el Verdadero Amor de los padres, sin olvidar que todos los padres aman a sus hijos, pero el factor suerte siempre estará en contra o a favor, por mucho que luches en la vida por la educación.

Alfredo actualmente está muy fuerte a pesar de tener una grave enfermedad cuyo nombre no deseo pronunciar y sigue al pie del cañón. Recuerdo cuando yo tenía veintitrés años y ya vivía solo, tenía el coche averiado y mi padre pasaba por la casa a las nueve.

Bajé a las nueve y cinco y mi padre había pasado, pero no esperó y por la noche fui todo chulito a pegarle la bronca a mi padre, pero mi padre en paz descanse me dijo, «Los impuntuales son unos ignorantes maleducados» y a partir de éste momento soy maniático de la puntualidad.

La pareja que está junto a Alfredo, son Guillermo y Nuria Oval, pero solamente están en esta carta para pegarles una bronca light públicamente, porque fueron a Pozo Izquierdo en Gran Canaria y no pasaron a saludar a mi madre. Ditosadios que noganaunopadisgustos.

Aquí lo dejo para seguir reflexionando y gracias a Alfredo, a Guillermo, a Nuria y a todos los amigos verdaderos por estar siempre ahí.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.

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