Juan Santana | Desde Canarias hasta Agadir con Amor

Desde Canarias hasta Agadir con Amor

Desde Canarias hasta Agadir con Amor

Mi padre cuando había más hambre en Canarias por 1.950 y pico tuvo la valentía de irse cinco años seguidos a vivir en Marrakech trabajando con cabeza obviamente y enviaba desde Agadir muchos barcos a Gran Canaria cargados de sandías, naranjas y tomates, con la ayuda de Don Alejandro del Castillo Conde de la Vega Grande en Gran Canaria.

Mi destino hizo que haya visitado dos veces Marrakech, una vez Casablanca y ésta vez estamos conociendo Agadir, una ciudad con 600.000 habitantes en un país de Treinta y siete millones de personas aproximadamente, sin olvidar que tenemos a seis millones de marroquíes repartidos por todo el mundo.

Les presento a Mourou Cahdussine (foto adjunta) de Agadir, Profesor Licenciado en Lengua Hispana en la Universidad de Rabat, una persona muy buena y educada, habla francés, español y árabe perfectamente y a Siona de Fuerteventura.

Cahdussine dedica el tiempo libre a trabajar de guía turístico y a conocer a más personas, pero es un máquina total mix, igual que Siona de Fuerteventura, una mujer con 85 años y camina todos los días más que nadie, porque lleva sangre majorera incombustible y es capaz de montarse en el camello para pasear por los desiertos de Agadir sin miedo alguno.

Desde Canarias hasta Agadir con Amor

Mourou Cahdussine ha compartido sabiduría con profesores de la Universidad de la Laguna, especialmente en palabras bereberes similares entre Canarias y Agadir, porque solamente nos distancian ochenta y cuatro kilómetros a través del mismo mar.

Según Cahdussine en Agadir el agua es potable gracias a las potabilizadoras que instalaron los españoles y el coste no llega a un euro por cada mil litros.

El Rey de Marruecos tiene trece palacios en Marruecos, herencia de su padre Hassan II y están repartidos por todo el país. Los americanos también están ayudando a Marruecos en diferentes asuntos, incluyendo el militar.

Marruecos está avanzando y el Gobierno está obligando a todos los niños a estudiar, porque el cuarenta por ciento de las mujeres especialmente no saben leer ni escribir, por culpa de la pobreza y por dicha pobreza muchos niños y niñas eran vendidos a los más pudientes para trabajar, pero actualmente el Gobierno ayuda económicamente a las familias más necesitadas para que estudien obligatoriamente y ya son ochenta mil estudiantes solamente en Agadir.

Agadir tiene su encanto y vale la pena visitar su espacio, su gastronomía y a su gente maravillosa.

Aquí lo dejo para seguir reflexionando y otro día contaré más a los interesados. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Juan Santana.

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