Juan Santana | «Me importa un huevo»

«Me importa un huevo», es una frase simple o una simple frase, que según cómo, cuándo y dónde, puede tener su historia. Mis amigas Juana y Olivia estaban cociendo con sus grandes agujas alguna ropita para sus nietas aquel sábado por la tarde en el Palmar, al sur de Tenerife. Juana comparte la historia basada en hechos reales de dos huevos en una tienda de el Fraile, cuando ellas, estaban buscando productos marroquíes y vieron a dos niños entrar y cada uno compró un huevo de gallina, con un coste de 0’15 Céntimos de euro. A Juana esto le impactó o sorprendió y hizo un trato con los dos niños. Les dice, que si les dan un abrazo les compra un cartón de seis huevos y los niños aceptaron el trato, pero cuando pagó el cartón de dichos huevos, Mohamed, el gerente de la tienda les dice a Juana y Olivia que no se vayan de la tienda, porque comprobarán que el padre de los niños aparecerá en unos minutos para ver si es verdad que los huevos se los regaló Juana a cambio de unos abrazos.

Así ocurrió, el padre de los niños apareció al momento y comprobó que los niños no hicieron nada malo y que ganaron un premio por un simple abrazo. Juana es la mujer que hace unos meses atrás, quiso conocerme para preguntarme, porqué presumo de ser un soldado de Dios y justamente cerca de nosotros hay un cuadro en la pared, con una figura de un señor crucificado que dicen que su nombre era Jesús. Entonces, le respondí a Juana, «La diferencia entre los soldados de Dios y las personas como usted, está en que si una mala persona rompiera éste cuadro, usted sería muy buena persona y seguramente ni se enfadaba, pero los soldados de Dios si seríamos agresivos, siempre en nombre del mismo Dios, porque alguien tiene que defender el Orgullo, el Respeto y el Honor».

Espero que más o menos, mi amiga Juana haya entendido mi explicación. Y usted también. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.