Al amigo Diego, 6º Campeón Mundial de Bodyboard

Por Juan Santana.

Diego Cabrera es 6º Campeón Mundial en Bodyboard y puedes ver fotos o vídeos de sus locuras acuáticas en las redes sociales, pero por encima de todos está nuestra amistad y aprovecho para seguir fomentando el deporte a través de este medio de comunicación. También aprovecho para decirle públicamente que cuando nos vamos a relajar cada dos meses aproximadamente en la Caleta de Adeje, tiene la mala o fea costumbre de hablar y contarme sus hazañas con las olas, que obviamente son más que interesantes, pero cuando estamos relajándonos todos deseamos, estar en silencio, con la mente en blanco, sin pensar en nada y flotando a través de la música clásica de fondo.

El deporte en general es una gran negocio, en cuanto a marcas de todo tipo de materiales, pantalones, camisetas, logos originales de diferentes marcas para decorar tablas de windsurfing, raquetas, balones, tenis y un sinfín de materiales, pero algo importante es que apoyan o subvencionan a los campeones como en este caso es Diego Cabrera.

 

Tengo amigos y familiares de alto nivel deportivo como mis primos Ángel del Unión Deportivo Las Palmas y las gemelas de Pozo Izquierdo campeonas de windsurfing cada año, porque nacieron en dicha playa donde el viento dura casi todos los meses del año.

Cuando nos damos un buen masaje en el OPEN THAI de La Caleta, compartimos tertulias agradables antes y después sobre la música, el deporte o hablamos de medicamentos con el nuevo amigo Ezio Dugarte sobre temas informáticos, que también canta con una voz envidiable, percusionista profesional, guitarrista, pero por encima de todo un hombre sabio de actitud tranquilizadora y positiva, razón de llevar este gran lugar o punto de encuentro de las personas que desean darse un buen masaje o volar a través de la tranquilidad física y emocional.




Confieso que en el tema deportivo no estoy en la cima, pero casi toda mi vida pedaleo y camino, además de nadar de vez en cuando, bailar mucho dentro y fuera de casa. Recuerdo cuando tenía diecisiete años, un entrenador de lucha canaria termina convenciéndome para luchar diciendo que tengo un cuerpo forzudo y aquel lunes cuando llego al terrero, señala a un luchador de baja altura para comenzar los entrenamientos. Tuve el error diciendo que porqué comenzaba a luchar con ese tan pequeño, pero el pequeño escuchó el comentario y cuando comenzamos a entrenar me dio tres hostias contra la arena, que decidí irme a tomar por culo aprendiendo que jamás puedes degradar a nadie porque acabas llevándote una sorpresa desagradable. Igualmente pasó cuando estaba en un equipo de ajedrez y en un campeonato compito con un contrincante con cara de (me ahorro el adjetivo negativo) y en menos de diez minutos me suelta un jaque mate. Tuve otra experiencia de que las apariencias engañan.

En fin, termino la carta que leerá el amigo Diego pidiendo por favor que cuando volvamos a relajarnos a La Caleta, mantenga la boquita cerrada que no entran moscas. Gracias por regalarme un poco de tu tiempo, el tesoro más grande del ser humano, porque el tiempo pasa y jamás vuelve. Un saludo