El láser se hace más versátil y eficaz para tratar los problemas de la piel y vasos sanguíneos

Reunión del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica.

El Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) finalizó el sábado 11 de noviembre el Las Palmas su congreso nacional abordando importantes novedades en el sector.

Las novedades en este terreno pasan por la aparición de nuevos equipos, la combinación con la aplicación de medicamentos y otras fuentes de luz.

El láser puede eliminar cicatrices, tatuajes, varices o manchas de la piel.

Si en la década de los 80 se producía una revolución en el campo de la depilación con la aparición del láser, en los últimos años esta tecnología no ha dejado de innovar y aumentar sus eficacia y aplicaciones en diferentes aspectos de la dermatología estética. En la XXIX Reunión del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (Gedet), celebrada hasta ayer sábado en el Palacio de Congresos de Canarias – Auditorio Alfredo Kraus se presentaron las novedades en esta tecnología y se debatió sobre el incremento de eficacia de los nuevos equipos.

Manchas en la piel, cicatrices, pequeños carcinomas, rosácea, marcas de acné, tatuajes… Cada vez son más las alteraciones que pueden desaparecer gracias a los tratamientos con láser. Se trata de un dispositivo que es capaz de transformar otras energías en radiación electromagnética emitiendo haces de luz de distintas longitudes de onda. Entre algunos de sus efectos están la evaporización del agua de la célula, la fotocoagulación de la sangre, aceleración de ciertos procesos fisiológicos, o la muerte celular. Según el tipo de láser que se elija, así se podrá tratar un problema u otro.

“En el láser, cada vez más, se trabaja con tiempos de pulso más pequeños. Hemos pasado del láser continuo, al de microsegundos, para luego pasar al de nanosegundos y, en la actualidad, al de picosegundos. Al mismo tiempo, se han ido ampliando los usos. Los fabricantes de láseres están trabajando en fluencias muy altas y tiempos de pulsos cada vez más cortos”, explica Rubén del Río, dermatólogo que estará en una de las sesiones dedicada a la tecnología lumínica en la Reunión del Gedet que este año se celebra entre el 9 y 11 de noviembre en Las Palmas de Gran Canaria.

En este sentido, las novedades en láser pasan por el uso del láser Q-Switched en picosegundos en la eliminación de tatuajes. “El láser de picosegundos emite un pulso mucho más corto con un efecto fotomecánico que logra pulverizar el pigmento del tatuaje mucho mejor. Por lo general, no logra grandes mejoras frente al Q-Switched en nanosegundos, pero sí se ve su eficacia en aquellos tatuajes complicados, que hasta ahora eran irresolubles, ya que con este láser se manejan bastante bien”, explica el dermatólogo José Manuel Miralles, que también estará en un curso que ofrecerá esta reunión. No obstante, también se hablará en esta reunión de sus limitaciones: “aunque se va incorporando en varios centros dermatológicos, el alto coste de los equipos merma su rentabilidad y dificulta su expansión”, destaca Donís Muñoz, que se encargará de exponer los estudios científicos que han comparado la eficacia de este equipo con el láser Q-Switched en nanosegundos.

Este tipo de láseres también se utilizan en las lesiones pigmentadas propias, como el lentigo solar y melasma. “Las soluciones en estos trastornos no son únicas. Lo primero que hay que hacer ante un paciente es realizar un buen diagnóstico. Ahí los dermatólogos marcamos la diferencia. Elegimos una longitud de onda u otra, que va a tener un efecto máximo sobre la melanina y otros pigmentos para romperlos y eliminarlos. Según cada casi, así aplicaremos una terapia u otra”, señala Miralles.

Las cicatrices del acné también pueden ser tratadas con láser. “A la consulta llegan muchos jóvenes que han terminado un tratamiento farmacológico y quieren eliminar las cicatrices que les ha dejado el acné. Para este problema, se están utilizando los láseres ablativos y no ablativos fraccionales. “Yo defiendo el uso de los no ablativos, que tienen un mecanismo similar –generan miles de microcolumnas de calor que desnaturalizan el colágeno viejo y estimulan la formación de nuevo colágeno— porque no forman costras en la piel y el paciente no requiere una baja laboral. Además, nos permiten trabajar en época de verano. De todas formas, no tienen que ser tecnologías enfrentadas, sino que son complementarias. Recomendamos a los pacientes combinar ambos tipos, primero recibir sesiones con láser no ablativo y, coincidiendo con algunos días festivos, someterse a una o dos sesiones de láser ablativo”, señala Antonio Clemente Ruíz de Almirón, dermatólogo que hablará de esta tecnología en el Gedet.

En relación a otro tipo de cicatrices, las generadas tras un traumatismo o una cirugía, “la novedad de los últimos años es tratarlas con la administración de fármacos mediante la ayuda del láser. El sistema clásico consistía en inyectarlos en el interior del tejido cicatricial, pero no se lograba una infusión homogénea, con suficiente cantidad de medicamento y sin dolor. Con el láser fraccionado ablativo se pueden abrir microcanales a través de los que se introducen los preparados tópicos sin necesidad de pinchar el tejido. En la actualidad, es el método más eficaz para tratar cicatrices atróficas sea cual sea el momento y la evolución”, afirma Didac Barco, que coordinará una sesión sobre las diferentes novedades en láser.

Este dermatólogo insiste en transmitir a la población que esta técnica es más eficaz cuanto antes se utilice. “No hay que esperar, en las cicatrices, cuanto más precoz es el tratamiento, mejor es el resultado. Podemos eliminar en torno al 75% del rastro de cualquier tipo de cicatriz, bien sea de origen quirúrgico, por quemaduras, traumatismos, etc.”.

Otro gran campo que puede tratarse con el láser son los problemas vasculares. “Los nuevos equipos tienen más versatilidad y amplían el espectro de las lesiones que pueden tratar. Ahora podemos solucionar problemas como telangectasias, varices, angiomas, otras malformaciones vasculares, puntos rubíes…”, enumera el dermatólogo Antonio Campo Voegeli. Este especialista adelanta por dónde puede ir evolucionando este tratamiento: “Creo que el futuro está en el láser TracER, un equipo que mezcla el láser y la luz pulsada, que emite varios tipos de luz y permitirá tener muchas aplicaciones. Es como tener varios láseres en una sola máquina. Ahora mismo está en fase de desarrollo”.

Por último, en el congreso se hizo hincapié en la importancia del especialista en este campo terapéutico. “Los láseres requieren de una curva de aprendizaje importante y el dermatólogo es el médico especialista en la utilización de estos dispositivos. No se trata de empezar a usarlos a diestro y siniestro, hay que leer la piel. Si no se emplean correctamente, se pueden generar quemaduras y otros problemas con resultados indeseables. Las complicaciones, además, se pueden evitar y un dermatólogo las puede manejar correctamente”, concluye José Manuel Miralles.

 

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