Con el gas vamos “pa´tras”

Carta abierta a don Pedro Ortega, Consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento.

La pasada semana, Antonio Cabrera, como portavoz de la Plataforma por Un Nuevo Modelo Energético de Canarias, partícipe de La Asamblea Ciudadana contra el Gas, emitió una Carta Abierta al Consejero de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento, Pedro Ortega, en la que retrata el desolador panorama energético de las Islas Canarias, a la cola en la penetración de renovables no sólo de las comunidades autónomas del estado español sino también, de las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea, y a pesar de que el Gobierno de Canarias lidera la Red RUP Energía.

La Carta alerta sobre la necesidad de articular una política energética propia, renovada y contrastada, orientada a satisfacer las prioridades de la ciudadanía y contando para el diseño del nuevo modelo energético con todas las tecnologías. Acusa de «fraude democrático» el tomar argumentos propios de los intereses particulares de las grandes empresas energéticas para justificar la necesidad del gas en la transición energética de las islas cuando «es una transición que silencia a las tecnologías renovables gestionables». Señala tratarse de un problema político y ejemplifica: los dos ciclos combinados de Granadilla, de iniciativa privada, reciben una subvención como incentivo a la inversión de unos 100,8 millones de euros durante los primeros diez años cuando, según estimaciones del IDAE, Tenerife podría cubrir el 30% de la demanda insular con geotermia de alta entalpía. San Miguel de Las Azores, ya lo hace en un 50%.

“Desde esta plataforma ciudadana entendemos que el cambio de modelo no es sólo sustituir combustibles fósiles por renovables de generación concentrada ni la realización de grandes infraestructuras aisladas” afirma, sino “la organización de Planes Insulares de Transición Energética con una política sectorial que va desplazando el protagonismo de las eléctricas y la gestión de la oferta, hacia los ciudadanos y la gestión de la demanda”. Señala como claves el ahorro y la eficiencia en los electrodomésticos, la edificación y el urbanismo, y la implantación de renovables de generación distribuida frente a costosas infraestructuras como las regasificadoras que, además, constituyen un peligro para las poblaciones próximas.

Insiste que el gas natural no resuelve los problemas actuales de dependencia, sobrecostes, déficit, ni contaminación. Que la apuesta por el gas como sustituto del carbón fue tomada hace casi tres décadas, cuando no se contaba con la madurez actual de las renovables. Cita ejemplos como el estudio para Gran Canaria del doctor en ingeniería industrial Roque Calero que demuestra que “el gas natural no sólo no es la mejor solución para este sistema insular sino que obstaculiza y retarda la introducción de renovables”, o la oportunidad desaprovechada de ahorrar más de 300 millones euros en petróleo, si hubiéramos cumplido los objetivos de alcanzar un 30% de renovables que planeaba el PECAN 2006.

Destaca el desinterés del Gobierno de Canarias por las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático, manifiesto en los escasos tres años de vida de la Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, disuelta en 2012, que aún no esté en funcionamiento el Observatorio Canario de Cambio Climático propuesto como PNL en 2015 y que, para escapar de la escandalosa y temeraria dependencia del petróleo opte por otra energía fósil, contaminante: que sigue emitiendo GEI.

 

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