De una Madre para todas las Madres

Madre de Roberto Bacallado.

Por Juan Santana. 

Ella está sentada cómodamente y estoy seguro que muchos lectores estarán preguntando, ¿Quién será esta mujer tan guapa y con tanto glamour?. Ella es madre de un amigo mío y está descansando en el más allá, seguramente bailando, riendo y descansando aún más todavía, porque en esta vida muchos hemos venido a descansar y cansarnos, jugando con las cartas que tenemos. Podría escribir su nombre, pero seré discreto o jugaré a la adivina adivinanza, porque también esconderé el nombre de su hijo, apuntado en la lista de amigos verdaderos y daré una pista a ver si algún lector es capaz de apostar escribiendo su nombre o sus nombres, madre e hijo.

 

Podría decir que mi amigo toca la batería y estuvo por Londres, para alejarlos de Burbu, mi nuevo amigo batería de Gran Canaria. En memoria a la madre de mi amigo y todas las madres, compartiré poemas y palabras lindas, porque no vamos a esperar siempre el Día de las Madres, para tener estos gestos. Gracias Mamá, por ser la madre más valiente y decidida del mundo, invencible ante la vida y luchadora por tus hijo, por hacerme crecer, por defenderme, por darme tu apoyo siempre y tu amor infinito. Por acogerme, por brindarme todo tu amor y por querer lo mejor para mí, en todo momento. Madre te quiero tanto, admiro y respeto, porque fuiste capaz de dar todo, sin recibir nada, de querer con todo tu corazón, sin esperar nada a cambio y de seguir teniendo confianza en mí, cuando todos los demás la habían perdido. Vivo orgulloso de haber tenido una Madre ejemplar, para la que nunca hubo obstáculos, cuando se trataba del bienestar o de la felicidad de su hijo, porque una Madre no es la que da la vida, eso sería demasiado fácil. Una Madre es la que da el amor y entrega todo a sus hijos. Una madre de verdad es la que sufre, llora, entiende, perdona, olvida, defiende, pero sobre todo ama a sus hijos, más que a ella misma. Si después de esta vida, volviera de nuevo a nacer, una sola cosa le pediría a Dios, ¡Que me diera la misma madre otra vez!.

Mientras más pasa el tiempo, más me doy cuenta, de que la mejor amiga que he tenido, ha sido mi Madre. Una madre de verdad no tiene siete vidas, pero si es preciso, daría la única que tiene por sus hijos queridos, porque primero están sus hijos y después el resto del mundo. Una madre es una estrella fugaz que pasa por nuestra vida, solo una vez y tenemos que amarla mucho, porque cuando su luz se apague, la echaras mucho de menos, pero no la volverás a ver jamás, hasta que llegue el gran día en el más allá donde todos nos encontramos. Cuando alguien que amamos marcha a la otra vida, nunca lo superamos por completo y aprendemos poco a poco a seguir la vida sin ellos y siempre los mantenemos bien guardados en nuestro corazón, porque la muerte no existe, la gente solo muere cuando la olvidan y las personas que amamos siempre vivirán en nosotros, porque siempre se recordarán de cualquier infinita forma.

 

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