El sufrimiento de la abuela Miguela, desde Huelva a Tenerife

Por Juan Santana.

Después de muchos años Miguela juntó unas perras y arrancó a Jaén desde Tenerife, para ver a sus familiares, acompañada de su nieto, pero la vuelta fue de película de terror soportable, pero de terror. En la península tuvo que dormir en la estación de guaguas, con su nieto en el suelo encima de una mantita, pero felices, después de haber cumplido el sueño de visitar amigos y familiares después de tanto tiempo. Cuando por fin logran subir al Ferry Armas, que viene desde Huelva pasando por Lanzarote y después Tenerife, comienza su calvario, porque en para poder consumir tienen que pagar en efectivo, pero ella solamente lleva una tarjeta y es imposible. Dos días en el barco, sin comer con su nieto y que fácil escribirlo, pero seguimos hablando de Miguela, porque después de más de veinte años currando, está jubilada y tiene una paga de 590 €, pero para más inri, tiene siete hijos de los cuáles algunos, están pasando momentos iguales a los de millones de personas en el mundo, es decir, que Miguela, como madre santa y querida, cada día les ayuda con sus platos de comida.

Miguela toda su vida estuvo y está conectada al mundo de la música, canta todo aquello que quieras con esa voz linda y ha viajado por el mundo, pero ahora está en una situación y  no vamos a decir que pasa hambre, pasa tristezas y come cocos normales, cuando observa la situación de sus seres queridos, compartido con la sociedad absurda que vivimos con el asunto de los catalanes, que lloran por llorar, por no saber que podrían ser felices y punto pelota. Miguela toma unos medicamentos por temas de salud y agarra un poco de tos, pero en el trayecto de Huelva a Lanzarote, su bronquitis acentúa y en dicho barco solamente disponen de una enfermera, que la observa, llama a un médico y ordena que la bajen urgentemente en el Puerto de Arrecife en Lanzarote, con policías y todo, porque Miguela no piensa bajarse del barco, hasta que le paguen los billetes en el avión a su nieto y a ella y sufriendo el trato como si fuera una delincuente, cuando era una simple bronquitis y el doctor vía telefónica aseguraba que era un virus peligroso y bla, bla, bla…..

Miguela y su nieto logran llegar a Tenerife, visita a su médico y el médico felizmente dice que no tiene nada, una simple tos, que siga tomando sus medicamentos y punto pelota. Conozco a su hijo Cesar de 34 años, un artista como la copa de un pino de Teror y seguro que estará echando chispas. ¿Qué puedo decir de esta historia?. Ella piensa denunciar el caso, porque tiene todos los documentos que acreditan su veracidad, pero por encima de todo el maltrato como si fuera una delincuente y realmente no era tan grave el caso. En fin…Mucha suerte a ella y a todos.

 

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