Quiere tocar conmigo, pero primero quiero saber las condiciones

Por Juan Santana.

Un día llega un señor de mucho dinero a buscarme porque quiere grabar un disco, diciendo que tenía los músicos y el lugar de ensayo y todo. Tenía su chófer y todo, mucho nivel. Dijo, que yo necesitaba volver al mundo de la fama y tal y tal. Le respondí, “Creo que la persona que está buscando la fama es usted, porque en estos momentos, soy bastante conocido y digo conocido, porque la palabra famoso la odio, me repugna”. El señor sabe que tengo canciones y esto es un avance, pero muy claramente le decía por más de tres veces, que primero quiero conocer a los músicos, a las personas que compartirán horas de ensayo, para hacer un buen trabajo, pero él no entendía y decía, “¡No, no, cuando vayamos a conocerlos, ya ensayamos” y vuelvo a repetirle, “Primero, quiero conocer a las personas que estarán compartiendo el tiempo, para este proyecto o sueño”.

Aquel lunes por la tarde, aparece por mi vida con su chófer dispuesto a ir al local de ensayo, conocer a los músicos y además insistía en que tocáramos un poco, esa misma tarde, pero soy un pesado con experiencias y por última vez le dije, “Tú tendrás mucho dinero, pero a otros nos sobra experiencias en este mundo de vividores, dónde hasta formar un equipo para una banda, cuesta un huevo y parte del otro”. Llegamos al lugar y comenzó a ver la luz, mientras su chófer miraba para mí y con su mirada estaba diciéndome, “Les estás dando bofetadas de las buenas”. ¿Sabes que pasó estimado lector?, pues que solamente apareció una persona, un músico, pero además diciendo que tenía mucha prisa, porque estaba muy ocupado y yo mientras sonreía, el chófer con cara de felicidad. El señor que decía que iba ayudarme a levantarme otra vez, con una mosca que te cagas, pero cuando se fue la única persona que llegó este día, le dije, ¡Llévame a casa!. Le dejé un tema grabado en su teléfono móvil, que está muy de moda, para darle una oportunidad a este hombre, que estaba muy ilusionado, pero han pasado más de diez meses y todavía no aparece.

Hace unos días entro a un bar del sur de Tenerife, cuyo nombre guardo, para no hacerle una mala publicidad y ocurrió lo siguiente. Voy a este bar durante más de quince años, una vez al mes o cada dos meses, porque hacen unas tortillas maravillosas y el encargado me conoce muy bien y hablamos felices, pero hay un nuevo camarero, que cuando llegó hasta dónde yo estaba en la barra, me dice, “¡Cuando necesites un bajista, cuenta conmigo!” y le respondo, ¡Ok!, siempre necesitamos cualquier cosa, cualquier músico. El camarero sigue diciéndome, “Apunta mi número de teléfono y llámame, pero antes de tocar contigo, quiero saber las condiciones”. Entonces, le dije, “¡Perdona!….te daré mi facebook para que escuches mis canciones y mi número de teléfono y la primera condición, es que me pongas una tapa de tortilla y un cola cao, con leche condensada en el fondo”. Su jefe escuchó todo y el bar estaba lleno de gente y le grita, ¡Por favor!, que está el bar lleno y mientras le decía esto, nuestras miradas hablaban. La mía decía, “Esto es lo que hay”. Estimado lector, gracias por regalarme un poco de tiempo leyendo, el tiempo, es el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

 

Deja tu comentario

Tu dirección email no será publicada.


*