Juan Santana | Vámonos a Cuba con los Canarios

Hablando con Roberto, un amigo cubano, confiesa que en Cuba nos encontramos calles con nombres cubanos. Pedí permiso para grabarle y me dijo esto: «En el caribe en un archipiélago en la mayor de las Antillas justo en el centro de cuba ahí existe un Municipio al cual se le bautizó como la octava isla canaria. Hablamos de Cabaiguán, donde muchos años atrás se asentaron hermanos de estas tierras canarias».

Mediante a sus costumbres culturas y tradiciones aprendimos de gofio y papas arrugadas de guisos y potingues y algún que otro cubano se fue al colegio, luego de desayunar algo de vino sansón gofio y huevo receta de la abuela que nos hacia auto inmunes a las gripes y nos mantenía la tripa satisfecha. También aprendimos danzas típicas de Canarias que aún se cultivan y practican para que esta tradición se mantenga en las nuevas generaciones. Erguidos y en homenaje a las Islas Canarias de las cuales formamos parte creamos un monumento dedicado al emigrante canario situado en la carretera central justo en el reparto canario dónde los carteros sin salir del municipio viajan por el Hierro, la Gomera, Lanzarote, Tenerife y existen direcciones como Lanzarote número 6, entre Punta Llana y Tenerife, calle el Hierro número 17. Gran Canaria número 5. Nuestros escritores acumulan obras literarias un ejemplo es la recopilación de chistes canarios de Mario Luis López Islas.

El Museo Campesino, situado en la Carriles de Palmas, el cual deja claramente ver muchas tradiciones Canarias. La antigua fábrica de gofio hoy es torrefactora de café del Municipio de Cabaiguán, pedacito de Canarias que reposa en el centro de la isla de Cuba. Donde también encontrarás la casa Canarias lugar donde se reúnen dependientes y algún que otro canario de sepa que aun existe».

Gracias Roberto, por compartir un poquito de tu tierra y nuestra, porque la Tierra es de todos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del Ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.