Juan Santana | En el mundo de la locura con Tiramisú

Gracias a Dios en el planeta existen personas que tienen instalado un programa del Positivo en sus cerebros y una de dichas personas es Aurelio. Aurelio es un privilegiado que en éstos tiempos que corren está guiado por una luz que ilumina su camino y después de conocerlo personalmente, descubres un mundo nuevo, pero obviamente todos tenemos un pasado y cómo decía mi padre en paz descanse, el factor suerte acompaña a cada persona durante toda la vida.

Su perro «Tiramisú», un animal privilegiado también tiene su puesto señalado y sin entrar en detalles, pero Aurelio a sus cuarenta y cuatro años, confiesa que hasta el momento todavía no encuentra el amor de su vida, porque está convencido que cuando no es fácil ser completamente feliz estando sólo, será mucho más difícil compartiendo la vida con otra persona, aunque confía que aparecerá el amor, cuando decida el destino. Cómo dice una prima mía de Gran Canaria, que tiene su misma edad y tampoco tiene pareja oficial, «Voy volando de capullo a capullo, hasta que encuentre la linda flor».

Aurelio es un creyente y visita muchas veces la Cueva del Santo Hermano Pedro, en el sur de Tenerife, para encender sus velas y agradecer la Suerte que tiene de estar tan iluminado, nunca mejor dicho. La última vez que estuvo en la Cueva, fue para pedirle algo muy simpático al Hermano Pedro, «Que le saliera bien un chiste en radio rumberos» y fue muy anecdótico, porque la gran mayoría pide salud, trabajo y arreglos de conflictos o agradecerle curamientos, pero Aurelio sorprendió al mismo Santo, pidiéndole que le saliera bien un chiste. Lógicamente, pedir esto es por su humildad y porque es una persona que respeta a los demás y en éste caso, a la audiencia que escucha el chiste. La canción famosa que dice, «A lo loco, hay que ver cómo vive el fulano, hay que ver cómo vive mengano, a lo loco se vive mejor», tiene razón, pero cuando tenemos un cuelgue Positivo igual que Aurelio y cómo también dice mi amiga Irene Garuti, «Hay que sentir buenas vibraciones».

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

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