Juan Santana | Juana y Nicolás Montesino con la guitarra de mi padre

En diciembre entramos en el mes de los nervios para millones de adultos especialmente, porque llega el impuesto de los Reyes Magos o Papá Noel y tenemos que cumplir con el regalo. Obviamente los niños son muy felices con la ignorancia sin ánimos de insultar, porque tienen sus vacaciones y además sus regalos, sin olvidar que desgraciadamente en el Planeta hay muchas personas pasando hambre o infinitas penurias, sin entrar en detalles. Luego estamos los viudos o los separados o tenemos hijos con diferentes madres, además de nuestros difuntos, pero no caeremos en el negativo. Esta carta está dedicada a Juana, una señora mayor que deseaba conocerme, algo que hace sentirse bien a cualquier persona, porque conociendo mis millones de errores, esto hace que calme mi tristeza y poco a poco, espero encontrar el perdón de los pecados y son millones.

Juana, en la segunda foto parte alta a la izquierda, vino a El Palmar en el sur de Tenerife, dónde tenemos amigos de la Administración de Lotería y sabe que cada tarde, juego un número de la bonoloto a las cinco y nos hemos cogido cariño las personas que estamos por la zona. Juana sabe esto y aparece para conocerme, hablamos un rato, compartimos buena tertulia y cuando dije a Juana, que soy un Soldado de Dios, me pide explicación. Le dije que los soldados de Dios, somos personas que creemos en Dios con toda Nuestra Alma, pero somos legionarios y guerreros, sin entrar en más detalles. También deseo presentarles a Nicolás Montesino, un alumno de guitarra desde hace más de diez años y está limpiando la guitarra que mi padre me regala en el año 1.975 en el Cruce de Sardina, Gran Canaria. Cuando Julio el vendedor, preguntó, ¿Sabes tocar la guitarra?, respondí que no y quiso darme la más barata, pero mi padre, me pregunta, ¿Vas a tocar bien la guitarra?, y respondí que sí. Entonces dice a Julio, “Dale la mejor guitarra”. Con esta guitarra grabé el primer disco de los quince que tengo, “Higo Pico Flagüer” y juntos hemos visitado más de medio mundo. Gracias Nicolás por tratar con tanto cariño, el regalo de mi padre en paz descanse.

Son tantas personas las que conocemos y tengo todos los nombres de cada uno, personas con quiénes hemos compartido minutos de gloria, con quiénes hemos aprendido a ser mejores, a cantar, reír, soñar, enfadarnos, criticar a quién toque y tantas emociones e ilusiones, sueños cumplidos e incumplidos. Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.

 

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