Juan Santana | Es Felipe, hijo de Gerardo (en paz descanse) de Icod de los Vinos

Felipe desea pasear el nombre de su padre, Gerardo en paz descanse, que tenía una empresa de reparto de comestibles y bebidas, bautizada con un lindo nombre, “Mi gente” y dicha empresa cierra cuando desgraciadamente ocurrió un accidente y estuvo nueve años parapléjico. Gracias al seguro, pudieron habilitar la casa de la mejor forma posible, con pasillos de un metro y medio de ancho, escaleras automáticas, baños y más. Gerardo, el padre de Felipe, era muy creyente, totalmente creyente y tenía incluso un rinconcito en su casa, con sus santos preferidos adorando siempre a las almas. Al principio del accidente, estuvo muy enfadado con Dios, preguntando por qué tuvo que pasar esto, con lo bueno y honrado que siempre fue, pero él mismo respondió, que estas cosas pasan para ponernos a prueba.

Felipe nace en Buen Paso, en Icod de Los Vinos y tiene derecho a recordar a su padre, como todo hijo orgulloso de sentir el Amor y la Educación que tiene, porque fue un Buen Padre, como la gran mayoría de los padres. Y si existen famosos en política a pesar de los pesares o famosos de los magazines simplemente por sentarse cada tarde a contarnos los chismes de otros famosos, ¿Por qué no podemos pasear el recuerdo de Gerardo y que nos quede para el recuerdo a través de un periódico?. Una vez leí, que no importa si la relación con un padre fue buena, mala o prácticamente inexistente. Cuando nuestro padre muere se produce una conmoción en nuestro mundo interior. Si lo asumimos sanamente, también es algo que nos ayuda a evolucionar.

El momento en que un padre muere es uno de los más complejos en la vida de una persona. No importa la edad que tengamos ni lo buena o mala que haya sido esa relación con el padre. Incluso un padre lejano o ausente deja un profundo vacío y un cúmulo de sentimientos y emociones difíciles de tramitar.

Cuando nuestro padre muere tenemos que reposicionarnos mentalmente en el mundo. Por un tiempo, el lugar que ocupamos en el planeta se vuelve un poco difuso. También tenemos que modificar nuestra autopercepción. Sin nuestro padre no somos los mismos de antes. Aunque lo usual es que tengamos más apego y cercanía con nuestra madre, lo cierto es que el padre es una figura que siempre está en el horizonte. Incluso cuando no está, su presencia brilla en el telón de fondo. Es guía y protector, pese a que no guíe o proteja. Nuestra mente lo ha ubicado en ese papel, aun sin darnos cuenta. Gracias Felipe por tu permiso para compartir un poco de la Vida de tu padre. Un beso al Cielo…

Por: Juan Santana.

 

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