Juan Santana | Desde la Sorrueda en Gran Canaria

Llevaba mucho tiempo deseando sentarme feliz con Félix en la Sorrueda, un lugar encantador de Santa Lucía, en Gran Canaria. Cuando nos sentamos hablar un poquillo de nuestros recuerdos de la niñez, aproximadamente a las diez y media de la mañana, Félix estaba lavando tunos, en bilingüe, higos picos, porque desde la madrugada tiene cogidos sus buenos kilos. Pero más sorprendente fue que su mujer, Pino, nos grabó en directo un vídeo para subirlo a las redes y comienzan a subir las reproducciones a una media de 100 por hora, pero además de amigos interesantes del amigo Félix. Desde pilotos de aviones y helicópteros, directores de hoteles, amigos de todo tipo y formas, cómo si Félix pareciera un pastor de una secta de mimbre, qué son las verdaderas sectas.

Tiene un restaurante escondido en la tranquilidad con la mejor soledad y la más relajante desde hace más de veinticinco años, con un nombre peculiar, «El Alprende».

Félix, un amigo de los más humildes, qué no mira las marcas de coches, calzados ni vestuario, porque la marca es la persona. La calidad de las personas es la Verdadera Marca y Félix tiene marca hasta en su nombre. De ahí justamente viene la letra, «Una verdad cómo un templo, es el buscar la alegría, iluminando el camino, los senderos de la vida. Apartando las mentiras, sembrando flores perdidas, creciendo nuevas historias, por nosotros compartidas».

Felicidades a Félix y a todos los humanos parecidos, porque solamente con mirarlos estamos aprendiendo hasta comportarnos, ya que es pura y dura educación, actitud positiva nivel 10.

Estimado lector, gracias por regalar un poco de tiempo leyendo, el tesoro más valioso del ser humano, el tiempo pasa y jamás volverá.

Por: Juan Santana.