“Joseph Crepin: el enigma del ser humano”

Por Jesús Millán Muñoz.

Joseph Crepin, 1875-1948, fue un pintor francés, considerado parte del arte bruto, Art Brut. Es decir, una corriente, que enfatiza la libertad en el arte, el desarrollo del inconsciente en la pintura.

Un arte realizado por niños, por personas no estables emocionalmente, personas autodidactas, por seres humanos en situaciones existenciales muy complejas.

– Como pintor o artista, empezó, hasta donde se sabe su carrera muy tarde, casi a los sesenta años, y se han conservado unas tres centenas de pinturas realizadas en los años finales de su existencia, dónde se combinan imágenes exotéricas, del inconsciente, quizás como nos diría Jung, imágenes que incluso dentro del Art Brut extrañan en cierto sentido.

Hasta dónde se conoce fue un pintor autodidacta, que vivió de ser fontanero, y algo de la música.

– Desde Chauvet al menos, el arte-pintura es una necesidad humana, que diríamos por un lado arriba a los misterios más profundos del ser, y por otro lado, nace de las necesidad más esenciales del ser humano, de la psique más profunda.

Quizás, el verdadero arte, o esencial arte, no es aquel que es la evolución de estilos o tendencias o ismos, ni siquiera aquel que representa una imagen u otra, de un modo u otro, sino el verdadero arte, es esa esencialidad que nace de lo más profundo e intenta llegar a lo más profundo.

De ahí que el Art Brut haya valorado tanto, el arte realizado por personas, que no tienen conocimientos especiales de arte, que no tienen demasiado conocimientos académicos, sino que el arte en ellos, surge y refluye como una fuente que emerge del corazón. Y esto de algún modo lo realizan personas que no tienen demasiado formación, académica, por lo general, ni artística, y que a veces, rozan diríamos el límite de la salud y de la no-salud, física o psicológica, o están en situación personales muy complejas, por decirlo de modo delicada y suave.

– Quizás, no seamos consciente que el arte es más que el arte, es decir, más que los precios, más que la fama, más que los grandes museos. El arte es un modo de conocimiento y un modo de expresión, es un modo de intentar captar trozos de la realidad y de lo real. Por lo cual, toda persona, en principio puede encontrar algo, que nos sirva a todos, empezando por quién lo haya descubierto.

Quizás, en un tiempo, que tanto interesan las carreras artísticas, es decir, obras que empiecen valiendo equis dinero, y al cabo de treinta años, tengan un valor económico de treinta equis. Por lo cual, solo tienen importancia esos autores, y esas obras, y el resto de autores, y de obras, lo mejor es que se vayan silenciando y olvidando de la realidad. Puede parecer un juicio demasiado duro, pero parece responde más a la realidad-verdad, nos guste o disguste. Por tanto, este arte del silencio, y ha tenido muchos nombres en el siglo pasado, nos enfrenta al arte esencial, a ese que nació hace varias docenas de miles de años, y que tiene mucho en común, con el mal llamado arte primitivo, arte informal, arte marginal…

– Quizás, su última voluntad, es que fuese enterrado, y así se hizo, con sus dibujos. Es una forma de quitar la pista de la evolución de su arte, realizada adrede por el mismo autor. Sea ese motivo o sea cualquier otro, no podemos negar de pensar, que estamos ante una persona, que rozaba diríamos, ciertos grados de desequilibrio o, y una persona que controlaba un cierto grado de marketing y de publicidad. Ciertamente, ejerció un oficio casi toda su vida, lo cual, es muestra, que estaría dentro de los cánones del suficiente grado de pragmatismo, racionalidad, prudencia para poder realizar dicha función.

Ciertamente, el gran Dubuffet, realizó mucho arte inspirado en el arte marginal, y como persona, se mostró totalmente racional y prudente, mucho arte surrealista y sus autores, Ernst por ejemplo, también. Es decir, no se puede pensar que un arte diríamos más libre y en más libertad, intentando llegar al consciente y al inconsciente, es sinónimo de arte realizado por personas en los límites de la conciencia normal.

– Cada ser humano, que vive o existe en este mundo, sea de una ideología o sea de otra, sea de un color o sea de otro, sea de un estrato social o sea de otro, formaliza y materializa lo humano y la humanidad. No completa todo lo humano, ni toda la humanidad, pero si nos presenta algo de lo humano, algo de lo más profundo de la humanidad. Algo de la esencialidad humana. Todo ser humano nos presenta y enseña algo del ser profundo y del ser superficial que somos, unos, nos mostrarán algo del consciente, otros algo del inconsciente, algo de los deseos, algo del conocimiento, algo de la enorme riqueza y misterio y enigma del ser humano.

Este artista o pintor o autor o descubridor de su yo profundo, que es semejante, en algo al de todos. Nos indica que somos, que seguimos siendo, que tenemos derecho a seguir existiendo. En tiempos de tanta desesperanza, quizás, no sea un mensaje pequeño, sino grande, con las peculiaridades de cada persona.

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es     © jmm caminero

 

1 Commentario en "“Joseph Crepin: el enigma del ser humano”"

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