Jesús Millán Muñoz | “Cuestiones sobre Dios, X”

Si de verdad, las personas creen en Dios, éstas le deben a Dios, respeto y adoración y amor. Por lo cual, tienen la obligación de perfeccionar su concepción de Dios, y por consecuencia, de una justa aplicación de ese concepto de Dios, sobre y en los seres humanos. Hay aptitudes y actitudes y actos y conceptos, tanto sean individuales o colectivos, que no son aceptables si alguien cree en Dios.

Hay límites que una persona que cree en Dios, no puede traspasar, sea cual sea su religión o su creencia en Dios. En Nombre de Dios no se pueden realizar actos que van en contra de los Derechos Humanos esenciales. Y toda tradición religiosa y sus teologías deben purificar, ideas y prácticas, para que de verdad, las personas que creen en Dios, sea una luz y un faro de esperanza de y para el mundo.

Aunque existan según los sociólogos unas cuatro mil religiones positivas, actualmente en el mundo. Podemos decir, sin faltar el respeto a ninguna, que las básicas son una veintena. Han existido otras miles más, que han ido derivando a las actuales, o de alguna manera se han extinguido.

Por lo general, las fenomenologías religiosas, como todo en la existencia humana evoluciona, y si se me permite progresa. Podríamos indicar, que existen, con todos los matices que quieran, tres grandes troncos de todas las revelaciones-inspiraciones religiosas o del misterio, una, serían, las metafísicas religiosas occidentales, que esencialmente, ahora serían monoteístas (Akenatismo, zoroastrismo, judaísmo, cristianismo, islamismo), en segundo lugar, las metafísicas religiosas orientales (Vedismo-hinduismo, budismo, jainismo, taoísmo, y en menor medida confucionismo), y un tercer tronco que podríamos hablar de metafísicas totémicas-chamánicas-politeístas, con una multitud de concreciones y de sincretismos y de combinaciones.

Por lo cual, cuándo nos confrontamos-enfrentamos-abordamos el problema de lo religioso, del Misterio y del Enigma, todas las cuestiones metafísicas (si existe Dios o el Misterio o lo Sagrado, si existe Alma-Principio Individual Eterno, si existe Juicio Particular, si existe una Eternidad Buena y una Eternidad no-buena, etc.), pues existen puntos en común y otras respuestas diferentes.

Todo ser humano, vive-existe-nada-camina en el territorio geográfico donde ha nacido-surgido, pero también en el territorio cultural de dónde vive-existe, bebe-come las primeras realidades conceptuales, familiares, sociales, educativas. Es decir, todo ser humano, se inserta en esas grandes metafísicas, si es hindú, posiblemente sea védico o hinduista o jainista o de algunas derivaciones de ellas, si nace en Portugal será posiblemente cristiano, si nace en el Amazonas pues pertenecerá a algunas derivaciones chamánicas-totémicas-poligámicas-etc.

Existir y vivir, diríamos en algunos de los territorios mundiales, actualmente, con todos los medios de comunicación e información existente, lleva consigo, que aunque admitamos que nadamos en ese territorio metafísico que hemos indicado, cada uno según sus circunstancias debe pensar-sentir-buscar, es diríamos su derecho, la racionalidad con prudencia y mesura de su metafísica religiosa. Cada ser humano, con prudencia y moralidad, con racionalidad y en sosiego debe analizar, sus grandes puntos de su tradición religiosa, y sus puntos secundarios. Por el bien propio, porque igual que examinamos tanto comprar un coche o una bicicleta, realizar una carrera u oficio u otro, y todas las decisiones que se toman a lo largo de la existencia, en esta cuestión sobre el tema de Dios, también es absolutamente necesario, ser un mínimo de prudencia.

Incluso, los que pertenecen al cuarto grupo de lo metafísico o religioso, los que niegan dicha realidad, en todas sus matices, de ateísmo-agnosticismo-escepticismo religioso o metafísico o relativismo metafísico religioso. Estas personas, que hasta este siglo pasado, era una cantidad microscópica en la sociedad mundial, en el siglo veinte, son una minoría, pero especialmente en Occidente, es una minoría, a la que hay que mostrar el respeto que como personas merecen. Pero éstas personas, también tienen la obligación de exigirse a sí mismo, la búsqueda posible o potencial del existir o de la existencia de Dios.

Y, ésta búsqueda, tanto de unas posiciones, de las cuatro que hemos indicado, de esos cuatro troncos, toda persona e individuo o colectivo, tiene el deber hacia si mismo y hacia los demás, que sea una búsqueda, cada uno según sus circunstancias, no de unos meses, sino de años y lustros y décadas. Es un deber y derecho, que tiene hacia si mismo, y que tiene hacia los demás, cercanos y lejanos, presentes y futuros. Porque de su opción ideológica que acepte y retome, de esa posición puede tener más consecuencias, más, de las que pensamos, para ese individuo y para su propia familia, para los cercanos y para los lejanos.

Negar a Dios, sea de una tradición o sea de otra, sea de uno de esos cuatro troncos, negarlo o afirmarlo tiene una importancia esencial. Afirmar una definición de Dios o descripción, sea de un tipo o sea de otro, porque no todos los enunciados o concepciones de y sobre Dios, son y es la misma. Tener una concepción de lo sagrado, con todo lo que supone, no solo de y sobre Dios, sino sobre dogmas, creencias, teóricas y prácticas.

Tener un conjunto de conceptos y creencias teóricos y prácticos, de un tipo o de otro, es esencial, para el individuo y para los cercanos y para los lejanos. Es diríamos una opción esencial, trascendental, en el sentido inmanente y Trascendente, por lo cual, toda persona, tiene la obligación de analizar-racionalizar-estudiar-pensar, contrastar su tradición religiosa con otras. Cada uno, con respeto y prudencia, cada uno según sus posibilidades y circunstancias…

http://twitter.com/jmmcaminero © jmm caminero.

Por: Jesús Millán Muñoz.

 

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